La desigualdad entre naciones ricas y en desarrollo continúa ampliándose, mientras los compromisos internacionales para reducirla permanecen mayormente sin concretarse, de acuerdo con un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
ONU alerta: la brecha entre países ricos y pobres se agrava
El informe de la ONU advierte que factores como el endurecimiento de barreras comerciales y los efectos recurrentes del cambio climático están profundizando las diferencias económicas
El documento evalúa los avances del plan adoptado en Sevilla en junio pasado, cuyo objetivo era cerrar la brecha de financiamiento necesaria para cumplir las metas de desarrollo hacia 2030, estimada en 4 billones de dólares anuales.
El análisis advierte que factores como el endurecimiento de barreras comerciales y los efectos recurrentes del cambio climático están profundizando las diferencias económicas. Además, señala que el llamado Compromiso de Sevilla —que plantea aumentar la inversión en países en desarrollo y reformar instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial— sigue siendo la principal apuesta para revertir esta tendencia.
Caída histórica en ayuda internacional y tensiones globales complican el panorama
El informe de la ONU también destaca un deterioro significativo en la cooperación internacional. En 2025, al menos 25 países redujeron su ayuda al desarrollo, lo que derivó en una caída global del 23% respecto al año anterior, la mayor registrada hasta ahora. Estados Unidos encabezó este retroceso con un recorte del 59%, y para 2026 se anticipa una nueva disminución del 5.8%.
A este escenario se suman crecientes tensiones geopolíticas que dificultan el acceso al financiamiento para las economías más vulnerables. Según la ONU, estas fricciones están redefiniendo las relaciones económicas globales en un momento crítico.
En paralelo, el incremento de aranceles ha golpeado con fuerza a los países en desarrollo: las tarifas promedio sobre exportaciones de las naciones más pobres subieron de 9% a 28% en 2025, mientras que para otros países en desarrollo — excluyendo a China— aumentaron de 2% a 19%.
El contexto se agrava por la incertidumbre económica global, marcada por conflictos internacionales que afectan las perspectivas de crecimiento y limitan aún más las posibilidades de cerrar la brecha entre países.
