Los sondeos a boca de urna difundidos tras el cierre de las mesas de votación este domingo pronostican un empate técnico entre Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú.
Los sondeos de boca de urna proyectan un empate entre Keiko Fujimori (50,7 %) y Roberto Sánchez (49,3 %) en la segunda vuelta presidencial de Perú
Más de 27 millones de peruanos fueron convocados este domingo 7 de junio a las urnas para participar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, un balotaje que enfrentó a Keiko Fujimori, candidata del partido Fuerza Popular, y a Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, después de que ninguno de los aspirantes lograra obtener más del 50% de los votos en la primera vuelta el pasado 12 de abril
De acuerdo con la encuesta de Ipsos publicada al concluir la jornada electoral, Fujimori obtiene el 50.7% de los votos frente al 49.3% de Sánchez. Sin embargo, el estudio tiene un margen de error de 3%, por lo que los resultados no permiten proyectar un ganador y mantienen la incertidumbre sobre quién gobernará el país para el periodo 2026-2031.
La jornada electoral se desarrolló este 7 de junio con millones de peruanos convocados a las urnas para elegir al sucesor del presidente interino José María Balcázar. Los centros de votación abrieron a las 7:00 de la mañana y cerraron a las 5:00 de la tarde, bajo un amplio despliegue de seguridad a cargo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Más de 27 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar tanto en Perú como en el extranjero.
La cerrada disputa refleja la profunda polarización política que atraviesa Perú y se produce en un contexto de creciente preocupación ciudadana por la inseguridad, la desaceleración económica y el desgaste de las instituciones, tras años de crisis e inestabilidad política.
Una elección definida entre dos proyectos opuestos
La segunda vuelta enfrentó a dos candidatos con visiones profundamente distintas para el futuro del país.
Por un lado, Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular y candidata presidencial por cuarta ocasión, centró su campaña en propuestas de seguridad, fortalecimiento de la inversión privada y estabilidad económica.
Del otro lado estuvo Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú y exministro durante el gobierno de Pedro Castillo, quien impulsó una plataforma de reformas estructurales, una nueva Constitución y una mayor participación del Estado en la economía.
La contienda llegó al balotaje después de que ninguno de los aspirantes lograra superar el 50% de los votos en la primera vuelta celebrada el 12 de abril de 2026.
La primera vuelta: una elección fragmentada y con problemas logísticos
La elección general del 12 de abril reunió a decenas de candidatos presidenciales en uno de los procesos más fragmentados de la historia reciente del país.
Keiko Fujimori obtuvo el primer lugar con poco más del 17% de los votos, mientras que Roberto Sánchez avanzó al balotaje tras quedar en segundo lugar con alrededor del 12%. Ambos pasaron a la segunda vuelta luego de que ningún aspirante consiguiera una mayoría absoluta.
La primera ronda estuvo marcada por importantes problemas logísticos. Miles de electores enfrentaron retrasos por la apertura tardía de mesas y dificultades en la distribución del material electoral. Las autoridades extendieron la votación en algunas zonas afectadas y posteriormente prometieron corregir las fallas para la segunda vuelta.
Las demoras generaron denuncias y cuestionamientos de algunos sectores políticos, aunque observadores y autoridades electorales sostuvieron que no existían pruebas de fraude que alteraran el resultado final.
Qué dijo el presidente interino José María Balcázar
Durante la jornada electoral, el presidente interino José María Balcázar llamó a los ciudadanos a participar de manera pacífica y respetar la voluntad popular expresada en las urnas.
Balcázar, quien asumió la presidencia en febrero de 2026 tras una nueva crisis política en el Congreso, se mantuvo al margen de la contienda y reiteró que el gobierno garantizaría la transparencia del proceso y una transición ordenada hacia la nueva administración.
El mandatario había llegado al poder con la misión de conducir al país hasta las elecciones generales y entregar el mando al ganador de los comicios.
Una nación en busca de estabilidad
La elección presidencial de 2026 estuvo marcada por el cansancio ciudadano frente a la inestabilidad política.
Perú llega a este cambio de gobierno después de una década en la que ha tenido múltiples presidentes, destituciones, investigaciones por corrupción, enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso y una profunda crisis de representación política.
La inseguridad ciudadana y el aumento del crimen organizado se convirtieron en las principales preocupaciones de los votantes, desplazando incluso a otros temas históricos como el crecimiento económico.
La victoria de Keiko Fujimori abre ahora una nueva etapa para Perú, donde uno de los principales desafíos será reconstruir la confanza en las instituciones y evitar que continúe el ciclo de crisis políticas que ha caracterizado los últimos años.









