NUEVA YORK.- Nueva York se convirtió en el primer estado del país en aprobar una ley que busca impedir que las impresoras 3D fabriquen armas de fuego o sus componentes mediante sistemas automáticos de detección y bloqueo.
Nueva York busca impedir que impresoras 3D fabriquen armas con bloqueos automáticos
La nueva ley obligaría a incorporar tecnología capaz de detectar y bloquear la impresión de piezas de armas antes de que sean fabricadas
La gobernadora Kathy Hochul promulgó en mayo una ley que busca impedir la fabricación de armas mediante impresoras 3D. La medida ordena desarrollar sistemas capaces de detectar y bloquear diseños relacionados con armas de fuego antes de que sean impresos. Una iniciativa similar avanza en la Legislatura de California.
La legislación representa un nuevo frente en la lucha contra las llamadas "armas fantasma", armas de fabricación casera que carecen de números de serie y son difíciles de rastrear por las autoridades.
A diferencia de otras regulaciones aprobadas en distintos estados, esta iniciativa no se enfoca en las personas que fabrican las armas, sino en la tecnología utilizada para producirlas.
Según el proyecto, grupos de expertos deberán desarrollar algoritmos capaces de comparar cada diseño enviado a una impresora 3D con una base de datos digital de componentes de armas. Si el sistema detecta similitudes, la impresión sería bloqueada automáticamente.
Aunque el proceso para establecer los estándares comenzará de inmediato, la exigencia de incorporar esta tecnología no entraría en vigor hasta 2029. En el caso de Nueva York, la implementación podría retrasarse si los especialistas concluyen que la tecnología aún no es viable.
El impulso de estas medidas ocurre en medio del crecimiento de las impresoras 3D y de la preocupación por el aumento de armas de fabricación privada utilizadas en delitos.
Creciente adopción de impresoras 3D
Datos citados por la Asociación de Impresión 3D indican que el número de impresoras 3D en el mundo pasó de unas 30,000 unidades en 2012 a más de 3 millones en la actualidad. Al mismo tiempo, el valor anual de la industria aumentó de aproximadamente $2,000 millones a $26,000 millones de dólares.
Las impresoras 3D son utilizadas para fabricar una amplia variedad de productos, desde juguetes y prótesis hasta piezas aeronáuticas. Sin embargo, también pueden producir armas o componentes que posteriormente son ensamblados.
Un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos publicado el año pasado mostró que las armas de fabricación privada recuperadas en escenas del crimen y enviadas a las autoridades federales aumentaron de aproximadamente 1,600 en 2017 a casi 27,500 en 2023. El reporte no especifica cuántas de ellas fueron producidas mediante impresoras 3D.
Los defensores de la medida sostienen que el bloqueo tecnológico podría dificultar el acceso a armas para personas que no pueden adquirirlas legalmente, como menores de edad o delincuentes condenados.
Sin embargo, la propuesta también enfrenta críticas.
Representantes de la industria de impresión 3D cuestionan si los sistemas podrán identificar correctamente todas las piezas relacionadas con armas sin afectar proyectos legítimos. También advierten que quienes busquen fabricar armas podrían encontrar formas de modificar los diseños para evitar los filtros.
Por su parte, organizaciones de derechos digitales alertan sobre posibles riesgos para la privacidad, al considerar que los sistemas tendrían que analizar cada archivo enviado a impresión. Además, señalan que algunos objetos comunes podrían ser bloqueados por error si su forma se asemeja a componentes de armas.
La Asociación Nacional del Rifle (NRA) también rechazó la iniciativa, argumentando que la fabricación casera de armas forma parte de una tradición histórica en Estados Unidos y que las nuevas restricciones afectarían principalmente a ciudadanos que cumplen la ley.







