Leah Stewart sobrevivió al ataque de un gran tiburón blanco, perdió un brazo y pasó 10 días en coma. Pero tres meses después del incidente, la mujer de 34 años acaba de conocer un detalle que hace todavía más sorprendente su recuperación: su corazón se detuvo mientras era trasladada a una ambulancia y los rescatistas intentaban mantenerla con vida.
Sobrevivió al ataque de un tiburón y 10 días en coma: ahora revela que su corazón se detuvo durante el rescate
Tres meses después de perder un brazo y pasar 10 días en coma, Leah Stewart descubrió que estuvo todavía más cerca de morir de lo que sabía.
Stewart contó el martes 15 de septiembre en el programa Ben Fordham Live que no supo hasta hace apenas dos semanas que había sufrido un paro cardíaco después del ataque ocurrido en una playa de Australia.
“No supe hasta hace dos semanas que mi corazón se detuvo mientras me llevaban a la ambulancia y me practicaban reanimación cardiopulmonar y respiración artificial”, relató.
La sobreviviente aseguró que hubo varios momentos durante el rescate en los que su vida estuvo en peligro.
“Hubo muchísimos momentos cruciales en los que, si la persona adecuada no hubiera estado allí, no estaría aquí”, dijo.
Los rescatistas no creían que llegaría al hospital
Stewart recordó que la gravedad de sus heridas era tal que quienes la auxiliaron inicialmente no estaban seguros de que pudiera sobrevivir al traslado.
“La verdad es que no creían que llegaría al hospital, y estuve a punto de no lograrlo”, explicó.
La mujer incluso contó que, semanas después, algunos de sus propios rescatistas tuvieron dificultades para reconocerla cuando volvieron a verla.
“No podían creer que fuera la misma persona. Solo decían: ‘¿Cómo puedes hablar? ¿Cómo puedes caminar? ¿Cómo es que estás aquí?’”, relató.
El ataque ocurrió la mañana del 13 de junio, cuando Stewart nadaba en la playa de Coogee, en Australia. De acuerdo con información difundida después del incidente, sufrió heridas graves y una hemorragia que puso en riesgo su vida.
Pasó una semana con soporte vital
Stewart fue conectada a un respirador artificial y tuvo que someterse a múltiples cirugías. La gravedad de las lesiones provocó además la amputación de uno de sus brazos.
Después de más de una semana de tratamiento, los médicos lograron retirarle el respirador y reducir la sedación.
Ese momento permitió que Stewart pronunciara sus primeras palabras después del ataque.
“Te quiero”, les dijo a su madre y a su pareja, Fernando, quienes permanecieron a su lado durante su estancia en cuidados intensivos.
Su primera preocupación fue su hija August, de un año, a quien preguntó inmediatamente si estaba bien.
Su hermano, Joshua Stewart, relató entonces que la recuperación estaba avanzando mucho más rápido de lo esperado por los médicos y la familia.
La recuperación todavía no termina
Aunque Stewart logró salir del coma y regresar a casa, las secuelas del ataque continúan.
Durante su entrevista más reciente, explicó que todavía tiene una importante lesión en una de sus piernas.
“Por el momento, mi pierna sigue abierta”, dijo. “Nadie habla de mi pierna, no se ve, pero tiene una mordedura enorme”.
Stewart explicó que espera que, una vez que la herida cierre, pueda concentrarse en recuperar fuerza y continuar con su rehabilitación.
“Una vez que mi pierna esté cerrada, me consolidaré. Voy a fortalecerme, voy a mejorar”, afirmó.
La sobreviviente reconoció que probablemente tendrá que modificar algunas de sus actividades después de lo ocurrido.
“Quizás no vuelva a nadar en el océano, pero me encantaría volver a nadar en una piscina”, señaló.
Cerraron la campaña que recaudó más de $400,000
Durante las semanas posteriores al ataque, la familia de Stewart abrió una campaña de GoFundMe para ayudar a cubrir los gastos derivados de su recuperación.
Las donaciones superaron los 400,000 dólares, pero Leah y su hermano decidieron posteriormente cerrar la campaña.
La sobreviviente agradeció el apoyo recibido tanto de personas cercanas como de desconocidos y explicó que la ayuda económica les permitió permanecer en su hogar y contar con alternativas para continuar su tratamiento médico.
“Me conmueve profundamente el apoyo que he recibido de personas conocidas, e incluso de desconocidos, y el gran cariño que han demostrado por mi familia”, escribió.
Tres meses después del ataque, Stewart continúa enfrentando una recuperación física que todavía está lejos de terminar, pero asegura que su objetivo es recuperar fuerza y volver al agua, aunque esta vez lejos del océano.









