En su primera encíclica, el
papa León XIV solicita una
regulación ética global para la tecnología y advierte sobre el
riesgo de que se convierta en un instrumento de exclusión. Durante la presentación en el Vaticano, el líder religioso subraya que
ningún algoritmo puede justificar un conflicto armado ni la guerra. El documento prioriza la
salvaguarda de la dignidad humana y propone desarmar estas herramientas digitales para
evitar nuevas formas de esclavitud moderna.