El caso de
Francisco Mendoza en Laredo, Texas, es un ejemplo clásico de la colisión entre el
derecho a la propiedad privada, la expresión religiosa y la burocracia municipal. Lo que comenzó como un acto de devoción tras una experiencia de salud personal se ha convertido en una batalla legal que resuena en toda la comunidad.
Según la ley: Toda estructura permanente de cierto tamaño requiere planos aprobados y permisos de construcción para garantizar que sea segura.
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