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El agua de nuestro estado está enfrentando un nuevo escenario. Un plan federal para el futuro del río colorado está estableciendo posibles recortes en varios de los estados de la cuenca baja que incluye arizona.
Mientras líderes estatales aseguran que arizona ya ha hecho grandes esfuerzos de conservación, expertos advierten que las decisiones que vienen podrían tener consecuencias para millones de personas. El río colorado abastece a cerca de 40 millones de personas en siete estados.
Es una fuente clave para ciudades, agricultores y comunidades tribales. El desacuerdo se debe, en parte, a que el plan federal solo está recortando este líquido vital hasta un 20% para los estados de la cuenca baja como arizona, california y nevada, mientras que los estados del norte como nuevo méxico, wyoming y utah implementarán únicamente recortes voluntarios.
El plan obedece a décadas de sequía y niveles históricos bajos de los embalses, por lo que el gobierno federal presentó un nuevo marco para poder definir cómo se va a manejar el agua proveniente del río colorado para los próximos años. Y precisamente para poder entender un poquito más de esta problemática, en un estado que tiene gran parte de su territorio desértico, nos acompaña el doctor enrique vivoni.
Él es profesor de ingeniería de hidrosistemas de la universidad estatal de arizona para poner en perspectiva el abastecimiento a lo largo de la historia. Vamos a escuchar.
Enrique: el hecho es que la cuenca en sí no está produciendo la misma cantidad de agua que históricamente ha producido y nos tenemos que preguntar el por qué. Pues hay varias razones.
Una es que ha cambiado la cantidad de lluvia llegando a nuestra región. Cuando digo nuestra región, me refiero a una región bastante grande del oeste de estados unidos.
La segunda es que han alzado y esas temperaturas más altas han llevado a que la nieve no se acumule como se acumulaba antes. Y la tercera es que la cuenca en sí está cambiando.
La cuenca está cambiando porque estamos en una sequía a largo plazo. Heidi: ahora, parte de esos cambios climáticos, el consumo de agua también ha cambiado, incrementando a la par con el aumento de la población en las principales ciudades de nuestro estado.
Enrique: hablamos, entonces, de los usos de agua. A pesar de que la cuenca está cambiando, tiene menos lluvia, tiene menos corriente, los usos de agua siguen, continúan y en algunos casos aumentan.
Aumentan porque somos más personas dependiendo de la misma cuenca. Aumentan porque tenemos nuevas industrias en la misma cuenca.
Aumentan porque los estados están haciendo movimientos de agua de la cuenca hacia otras ciudades grandes fuera de la cuenca. Entonces, lo que eso ha llevado es una reducción sistemática de la cantidad de agua y eso es lo que nosotros vemos a diario en las noticias.
Pero es un problema que viene siendo cargado hace 20 años, 25 años. En la comunidad científica estamos entendiendo este problema ya hace varias décadas.
Y aquí estamos todavía en el mismo problema. Heidi: ahora, y es aquí la política que inevitablemente juega un papel importante y fundamental en las decisiones que se toman para el manejo y la distribución del agua, ya que los efectos se espera que sean a largo plazo.
Enrique: la cuenca de río colorado está en una sequía a largo plazo, 25 años de sequía. Y este año parece que va a ser un año bastante extremo en el sentido de tener poca agua entrando a las presas.
¿por qué? Porque estamos en una sequía de nieve en los estados de wyoming, colorado, utah y arizona.
Es histórico la sequía que estamos viendo de la falta de nieve en el oeste de estados unidos. ¿y qué es lo que está pasando?
Se ha desplazado mucha de la humedad atmosférica que normalmente nos llega a nosotros, se ha desplazado hacia el este del país. Allá está recibiendo más nieve de lo normal, en sitios como nueva york, en estos momentos estamos tratando de negociar las condiciones de la operación de la cuenca después de 25 años de sequía.
Y quizás este va a ser el peor año de la sequía en el medio de la negociación. Esto va a forzar a los diferentes actores de esta negociación a tomar algunas medidas un poco más serias de lo que se pensaba.
En la hidrología siempre se espera que mejore, que la lluvia va a llegar, que la nieve va a llegar. O este año parece que no va a ser así, que vamos a tener un año bastante seco y, por lo tanto, unas condiciones que van a empeorar en el próximo verano.
A corto plazo, no vemos a corto plazo próximos varios años. A largo plazo, las proyecciones climáticas dicen que vamos en la cuenca por las condiciones que hemos comentado.
Cambios en temperatura, cambios en precipitación. Nos tenemos que ajustar a una cuenca que produce menos agua.
Y cómo vamos a repartir el agua disponible de una manera equitativa para los diferentes sectores, para las diferentes ciudades y estados que estamos dentro de la cuenca. Dado que conocemos cómo se comporta la cuenca en la cuenca, nos podemos preguntar por qué no hay acción.
Bueno, parte de por qué no hay acción es que no tenemos todavía un esfuerzo colectivo para tratar de enfrentar la nueva realidad. Esa nueva realidad no se va a ir, no va a llegar de manera automática un periodo de grandes lluvias