Una acusación federal de EEUU contra diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos, por
presuntos vínculos con el narcotráfico y otros crímenes, señala al gobernador de Sinaloa,
Rubén Rocha Moya, como uno de los principales implicados. Aunque él rechaza los cargos, los fiscales estadounidenses sostienen que
los acusados desempeñaron un papel clave al facilitar las operaciones del Cártel de Sinaloa, ayudando a introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetaminas en dicho país.
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