La crisis energética actual permea hacia todos los sectores de la economía, amenazando con
elevar los precios de productos que no dependen directamente del petróleo. Analistas prevén que el aumento en los costos de transporte y
producción afectará pronto al sector minorista, incluyendo vestimenta y servicios básicos.
Este escenario representa el principal desafío para la administración actual de cara a noviembre, ya que el costo de vida define la intención de voto de los ciudadanos.