La revista Nature Aging explica que la
caída de estrógenos durante la
menopausia reduce la
densidad celular y eleva el tejido adiposo en el seno. Este proceso genera una inflamación que facilita la multiplicación de células malignas, elevando las probabilidades de
desarrollar cáncer de mama. Expertos recomiendan
vigilancia constante y revisiones anuales para detectar cualquier cambio en el tejido mamario durante esta etapa de transición hormonal.