Los dos niños de Jacob Zapeta no pudieron contener el llanto al observar que agentes migratorios se llevaban a su padre, originario de Guatemala. Zapeta estaba trabajando en una panadería en Lake Worth, Florida. Cuando fue sorprendido por un operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Jacob Zapeta, el panadero que se sacrificó para proteger a sus empleados de ICE
Dos hijos de Jacob observaron cuando los agentes del ICE arrestaron y trasladaban a su padre a un centro de detención donde permanecerá mientras se realiza su proceso de deportación a Gutamala
Gilmer Zapeta, uno de sus hijos, comentó que estaba trabajando en la panadería, cuando Jacob se dio cuenta de la presencia de los agentes. De inmediato cerró el establecimiento y le puso llave para evitar que ingresaran y detuvieran a 10 trabajadores. De acuerdo con su testimonio, Jacob prefirió entregarse en lugar de que se los arrestaran a ellos.
“Al final terminó entregándose por nosotros porque los agentes le dijeron: ‘Si sale el que nos cerró la puerta y nos impidió el operativo, si él sale, no nos vamos a llevar a nadie de acá, pero si él no sale, vamos a entrar y llevarnos a todos los trabajadores”, narró Gilmer Zapeta.
Fue un operativo sorpresa
El familiar de Jacob explicó que al lugar llegaron cerca de 40 agentes y más de 20 patrullas en cuestión de segundos.
“Nos rodearon por completo, trajeron perros; fue algo sorprendente y asustó a todos.
Los trabajadores del establecimiento comentaron a N+ Univisión que las negociaciones de Jacob con los agentes duraron aproximadamente cuatro horas. Juana, una empleada del establecimiento desde hace varios años, explicó que tuvo pánico al ver a los agentes.
“Me siento muy triste, muy apenada por el patrón; la verdad es que es buena persona, él no es un criminal, la verdad, me duele mucho. Es un héroe de verdad y no es justo que lo llevaran así”, mencionó.
La familia está destrozada
Gloria, la esposa de Jacob, cuenta que cuando ella llegó vio que los agentes del ICE tenían a sus hijos de 13 y 14 años, ambos ciudadanos, con las manos arriba. Al verla, los elementos le comentaron que se llevarían a sus niños.
“Fue terrible para mí; solo pensaba en mis niños, solo pensaba en mis hijos, la gente que tengo trabajando por muchos años, que están trabajando conmigo sirviendo a la comunidad hispana”, comentó.
Amner, el hijo mayor de Jacob, asegura que los agentes migratorios les quitaron la mitad de sus vidas.
“Yo no podía hacer nada, me quitaron a mí, pero no podía hacer nada, no podía acercarme con él, quería, pero no me dejaban”, expresó.
Según ICE Jacob Zapet tiene récord criminal por manejar bajo la influencia de sustancias tóxicas y acumula cuatro deportaciones.