Clasificar a un Mundial no solo garantiza un lugar en la cancha, pues detrás de cada selección hay un equipo de trabajo que se encarga de la preparación física, médica, logística y mental de los futbolistas.
No solo son jugadores: así es la enorme delegación que acompaña a cada selección en la Copa Mundial
En un día de partido, una selección puede movilizar hasta 82 personas entre jugadores, entrenadores, directivos, fotógrafos y personal de apoyo, según el reglamento de la FIFA
Esa estructura, que conforma la delegación oficial, es tan importante como los propios protagonistas para que la participación en el torneo sea ordenada y profesional.
Ante algo tan grave como una lesión, hasta lo que puede parecer más incidental, como una botella con agua, siempre debe haber personal para que los jugadores no tengan mayores preocupaciones que lo que pasa en el campo de juego.
La edición 2026 ha sido la más grande de la historia: 48 selecciones, 104 partidos y 39 días de competencia en 16 estadios de tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Con esas cifras, la logística de cada delegación se vuelve un desafío todavía mayor.
El reglamento oficial de la FIFA para la competencia de este año establece cuántas personas pueden integrar ese grupo y cómo se organizan antes y durante los partidos.
El número total de acreditados puede ser hasta de 82 personas en un solo día de competencia, aunque el núcleo permanente es más reducido, de acuerdo con el documento publicado en mayo pasado.
Los 55 del equipo permanente
La federación de cada una de las naciones participantes debe inscribir a los integrantes de su delegación principal antes del inicio del torneo, en los plazos que fija la FIFA.
Para los trámites previos, como visados y acreditaciones, se permite una lista provisional de hasta 75 oficiales. Sin embargo, la delegación que viaja, se aloja y trabaja a diario con el equipo está limitada a un máximo de 55 personas.
De ese total, hasta 26 son jugadores. La lista final debe tener un mínimo de 23 futbolistas, tres de ellos porteros de manera obligatoria.
Sin embargo, en cada partido, el director técnico solo puede convocar a 23 de los 26 inscritos. Los otros tres deben ver el juego desde la grada. Los 29 lugares restantes de la delegación permanente corresponden a los oficiales del equipo.
Entre los oficiales hay cargos que el reglamento exige de manera expresa.
La lista incluye al jefe de delegación, el director técnico, un segundo entrenador, un entrenador de porteros, un médico y al menos dos fisioterapeutas.
El número total de fisioterapeutas y asistentes médicos no puede superar los cinco, según el reglamento de la FIFA.
Un factor que este año pondrá a prueba a los cuerpos técnicos y médicos será la altitud.
Los partidos en México se han jugado en el coloso de Santa Úrsula, a 2,225 metros sobre el nivel del mar, y en Guadalajara, a 1,566 metros. La adaptación de los futbolistas a esas condiciones les ha requerido una preparación específica supervisada por los especialistas de la delegación.
-El cuerpo técnico puede ampliarse con asistentes adicionales, preparadores físicos y analistas de video.
-El área médica se completa con doctores, readaptadores y nutricionistas.
-Algunas federaciones aprovechan las plazas disponibles para incluir a un psicólogo deportivo. Aunque el reglamento no lo menciona de manera expresa, cada vez más selecciones incorporan este perfil para el acompañamiento emocional de los jugadores durante el torneo.
-También forman parte del grupo oficial los encargados de prensa, los utileros y el personal de seguridad.
El documento de la competencia internacional no detalla un límite para cada uno de los puestos anteriores, por lo que ahí cabe una gran variedad de staff y personal de apoyo.
Así está marcado el reglamento:
-Lista final de jugadores: mínimo 23 y máximo 26, con tres porteros obligatorios (Artículo 4.7).
-Convocatoria por partido: solo 23 de los 26 inscritos pueden ir al banquillo (Artículo 4.8).
-Delegación del equipo: máximo 55 personas, de las cuales 26 son jugadores y 29 oficiales (Artículo 4.9.1).
-Cargos obligatorios: jefe de delegación, director técnico, asistente, entrenador de porteros, médico y dos fisioterapeutas como mínimo (Artículo 4.9.2).
-Límite de fisioterapeutas y asistentes médicos: cinco en total (Artículo 4.9.2.f).
-Lista provisional de oficiales: hasta 75 personas para visados y logística previa (Artículo 4.6.2).
Los 82 del día del partido
Aunque el grupo de una selección de futbol que convive a diario es de 55 personas, la dinámica cambia cuando hay partido.
Ese día, la FIFA permite sumar una delegación adicional de hasta 27 personas. Así, la expedición total del equipo en el estadio puede alcanzar las 82. Este aumento responde a necesidades específicas de la jornada.
Por ejemplo, se suman directivos que no viajan con las escuadras de manera permanente, pero que acuden al palco; también llega personal de apoyo para tareas concretas, como cocineros o responsables de logística, y profesionales de comunicación que solo trabajan durante el encuentro.
El reglamento detalla los puestos que integran este grupo adicional:
-Miembros de la junta directiva de la federación (máximo 10).
-Personal de apoyo técnico adicional (máximo 6).
-Personal de medios y marketing de la federación (máximo 5).
-Un fotógrafo oficial.
-Operadores de cámara (máximo 2).
-Un responsable de redes sociales.
-Un oficial de integridad.
-Un segundo jefe de delegación.
Estas personas reciben una acreditación que solo es válida el día del juego. Pueden acceder a zonas determinadas del estadio, como el área de hospitalidad, las gradas reservadas o los espacios de trabajo designados, pero no tienen permitido el ingreso al vestuario ni a las bancas.
El reglamento del ente rector del futbol internacional no especifica otras restricciones, aunque deja claro que su función se limita a la jornada del encuentro y no forman parte de la concentración permanente.
¿Quién paga los gastos?
Movilizar a tanta gente durante varias semanas supone un costo elevado y, aunque la FIFA asume una parte de esos gastos, no los cubre todos.
Las reglas de la FIFA establecen con claridad qué cubre la organización y qué deben pagar las federaciones de las selecciones.
Se estima que el torneo de este año permita ingresos récord. Sin embargo, eso no significa que todos los pagos corran a cuenta de la FIFA.
Por ejemplo, el artículo 4.9.3 indica que la asociación presidida por Gianni Infantino paga los costes de viaje y alojamiento de un máximo de 50 miembros de la delegación permanente.
De ellos, hasta 26 son jugadores y hasta 24 son oficiales. Si una selección decide llevar la delegación completa de 55 personas, los cinco oficiales adicionales corren por cuenta de la federación correspondiente.
Además, la delegación adicional de día de partido, de 27 personas, tampoco está cubierta por la FIFA; sus gastos igual los asume cada federación.
El reglamento no entra en detalles sobre el tipo de vuelo, las fechas exactas de hospedaje o el momento en que finaliza la cobertura en función de la eliminación del equipo. Esas precisiones suelen estar en acuerdos privados entre la FIFA y cada federación.
En cuanto a las instalaciones de entrenamiento, el artículo 24.1 señala que la asociación internacional proporciona los centros oficiales sin costo para los equipos participantes.
Existen otros gastos que el reglamento no menciona y que, por tanto, quedan fuera de la cobertura oficial.
En ese margen entran servicios adicionales que una federación solicite en su centro de entrenamiento, los gastos de lavandería o minibar en los hoteles, los transportes no previstos por la organización y los sueldos del personal extra que cada país decida llevar.
Sobre los premios económicos, el artículo 38 habla de una contribución financiera que la FIFA entrega a las federaciones participantes.
Sin embargo, el monto exacto no aparece en el documento. Esa información se detalla en el Acuerdo de Participación del Equipo, el contrato privado que firman la FIFA y cada federación.
A finales de abril pasado, la FIFA anunció un aumento de 15% a los recursos destinados a las 48 selecciones, hasta un total de 871 millones de dólares.
Durante un congreso en Vancouver, Canadá, se determinó que cada federación recibirá poco más de 18 millones, que incluyen 2.5 millones para gastos de preparación y 10 millones por la clasificación al torneo.
El incremento se produjo después de que varias federaciones expresaran su preocupación porque los costos de viaje, impuestos y operaciones en general pudieran provocar pérdidas económicas a los participantes.
Con todo el apoyo
A pesar de todo lo anterior, la delegación de una selección es más grande que los integrantes inscritos oficialmente.
Alrededor de ese núcleo de 55 personas se mueve un grupo más amplio que, sin estar acreditado, viaja con el equipo o se instala en la sede para echar porras desde afuera.
En esa comitiva está la familia y otras personas cercanas a los jugadores, un respaldo que viene desde antes del futbol profesional y que, aunque no está contemplado en el reglamento, sigue presente en cada etapa de la competencia.
También llegan por cuenta propia agentes de seguridad privada, personal administrativo de la federación, representantes de patrocinadores y equipos de producción audiovisual que documentan la participación del equipo.
En algunos casos, también viajan funcionarios de gobierno, como los titulares de ministerios de deportes de cada país o representantes de las instituciones que financian y supervisan la participación del equipo.
Entre ese apoyo adicional pueden estar:
-Familiares directos de jugadores y cuerpo técnico.
-Cuerpo de seguridad complementario contratado por la federación.
-Cocineros y personal de apoyo logístico extra.
-Representantes comerciales y de patrocinadores.
-Equipos de prensa y contenido digital no incluidos en la cuota oficial.
Desde el utilero que prepara la ropa de entrenamiento hasta el director técnico que decide la alineación, el personal persigue un mismo objetivo: que los futbolistas solo tengan que preocuparse por jugar.
Buena parte de ese trabajo permanece fuera del encuadre de las cámaras o pasa desapercibido en el estadio. El aficionado que ve el partido por televisión no observa al médico que atiende en segundos una contusión con hielo y vendaje para evitar la salida del jugador, ni al que controla un sangrado con una intervención rápida en el vestuario, ni al que evalúa una posible conmoción cerebral antes de decidir si el futbolista puede continuar.
Los hinchas tampoco ven a quien deja todo listo en el vestuario, ni al analista que pasa la noche estudiando al rival para detectar puntos débiles o a quien se encarga de mantener una alimentación balanceada para que el jugador tenga suficiente energía. Es un trabajo "invisible" que rara vez aparece en los titulares, pero resulta determinante en el desarrollo del juego.
La delegación es el reflejo de la grandeza de un Mundial, donde cada detalle está regulado, pero todos suman para que el espectáculo en el campo sea posible, antes, durante y después del pitazo inicial.











