El recinto del Senado de Colombia está a punto de recibir a un legislador inusual. No se trata de un político de carrera, que siempre aspiró a ocupar un escaño. Sino de un ingeniero de Pereira que, desde hace unos años, se mete dentro de un afelpado traje de elefante blanco y sale a las calles de Colombia para desafiar a las maquinarias locales. Hoy, el ingeniero Luis Carlo Rúa (Pereira, 33 años) deja atrás el anonimato para asumir una curul que ganó el pasado 8 de marzo representando Alianza por Colombia y con la promesa de que los impuestos de los colombianos se vean reflejados en obras terminadas y no en bolsillos ajenos.
El Elefantico que busca "limpiar" la política de Colombia
El ingeniero Luis Carlos Rúa, conocido nacional e internacionalmente por su personaje de "El Elefantico", se prepara para dar el salto de las redes sociales al Senado de la República. En su primera entrevista luego de ser electo, habla con N+ Univision sobre sus miedos, su lucha contra la corrupción y por qué decidió enfrentar un nuevo reto.
Tradicionalmente, cuando se inicia una entrevista con un senador electo, el funcionario suele ser una persona seria que aborda la entrevista con la distancia propia de los políticos. Los temas que se van a tratar suelen ser incómodos y tocar las fibras sensibles de la política de un país; en el caso de Colombia, esas fibras están siempre expuestas. Sin embargo, la entrevista con el nuevo senador Juan Carlos Rúa inicia un poco diferente, no porque los temas cambien o se aligeren; siguen siendo tan relevantes y sensibles como siempre. Lo que cambia en esta entrevista es que quien se presenta no es el ingeniero Rúa, sino el elefantico. Con orejas gigantes, una trompa larga, ojos desorbitados y una voz radiofónica, el elefantico está listo para responder sobre los desafíos que vienen para un senador que comenzó develando la corrupción de la clase política de su país en redes sociales y ahora seguidores dejaron la pantalla y salieron a las urnas para convertir sus likes en votos democráticos que llevaron al elefante blanco hasta una silla en el máximo recinto legislativo de Colombia.

Pregunta: Llegar al Senado no es poca cosa. ¿Cómo se siente al dar este salto desde las redes sociales hasta el recinto más importante de la democracia en Colombia?
Elefantico: El "Elefantico" estará allí en los momentos clave, como la posesión, pero la mayor parte del tiempo verán al ingeniero Rúa trabajando.
Pregunta: Existe un temor común en América Latina: que los ciudadanos que llegan al poder terminen absorbidos por el "sistema". ¿Teme que el poder lo cambie?
Elefantico: No tengo miedo. Mis padres me inculcaron principios que son mi brújula. Ya he estado en situaciones donde me pidieron callar para conservar puestos públicos y preferí quedarme sin trabajo antes que traicionar mis valores. Trabajo desde los 21 años y sé lo que es ganarse la vida. Para mí, lo sagrado es que la plata pública sea para servir a la gente, no para lujos de políticos.
Pregunta: Usted eligió la infraestructura —carreteras, puentes, peajes— como su bandera, en lugar de temas más tradicionales como salud o educación. ¿Por qué?
Elefantico: Como ingeniero, hacía monitoreos de datos y estadísticas en Pereira. Me di cuenta de que todo pasa por la infraestructura. Para ir al hospital o al colegio, necesitas una vía. La infraestructura es el origen de todo. Por eso no me meto en polémicas de quién es bueno o malo, sino en soluciones de fondo: que las obras se terminen para que la gente disfrute lo que pagó con su esfuerzo.
Pregunta: Sus denuncias lo han llevado a confrontar a figuras como el presidente Petro o el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.
Elefantico: Son las personas que hoy administran las arcas públicas. Si el presidente tiene el poder de no renovar una concesión como la de Autopistas del Café, es mi deber decírselo. Si el alcalde de Medellín tiene una obra pendiente, como el puente de La Limona, debo exigirla. No elijo a quién atacar; investigo una obra y, dependiendo de quién sea el responsable, le exijo resultados.
Pregunta: Hablando de confrontaciones, usted ha mencionado sentir temor por figuras específicas.
Elefantico: Sí, quiero ser público en esto. Me preocupa mucho un señor de Envigado, Héctor Londoño. He recibido comentarios en redes que advierten que es peligroso para el proyecto debido a las denuncias que hemos hecho en ese municipio. Es una situación que me preocupa.
Pregunta: ¿Por qué crear al "Elefantico"? ¿Por qué no denunciar simplemente como el ingeniero Rúa desde el principio?
Elefantico: Colombia es un país peligroso. Cuando denuncié al alcalde de mi ciudad, intentaron destruirme mediáticamente. Yo quería seguir haciendo veeduría, pero necesitaba salvaguardar mi integridad y tener una vida normal: poder salir con mi pareja o pasear sin ser blanco de ataques. Además, quería demostrar que la veeduría ciudadana la puede hacer cualquiera. Me quité la máscara tres días antes de la elección al Senado para dar transparencia y que la gente supiera que detrás del personaje había una vida coherente y profesional.
Pregunta: ¿Qué papel jugará en un Congreso tan dividido entre izquierda y derecha?
Elefantico: A mí me eligió un público diverso: gente de izquierda, de derecha, independientes. No voy al Congreso a hacer amigos, pero tampoco a pelear con todo el mundo de forma irracional. Mi rol será el de veedor. Haré control político a quien gane las elecciones, sin favoritismos. Mi esencia es exigir respeto por los recursos de los ciudadanos.
Pregunta: ¿Qué les diría a otros ciudadanos en América Latina que ven en usted un ejemplo para lanzarse a la política?
Elefantico: Que el proyecto se puede replicar. No tiene que ser un elefante; puede ser cualquier personaje que represente esos valores. Si alguien quiere usar esta esencia para mejorar su comunidad, cuenta con mi consejo. Lo que necesitamos es que la ciudadanía y la gente con valores recuperen los espacios de poder.







