Arizona llevó a cabo la
primera ejecución de 2026 en el complejo penitenciario de
Florence, donde
Leroy McGill recibió una inyección letal por un
asesinato ocurrido en
2002. Antes de morir, agradeció a quienes estuvieron presentes por "ser tan buenos". La ejecución reavivó el
debate sobre la
pena de muerte. Organizaciones religiosas pidieron poner fin a este castigo en el estado.
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