Un informe de la Casa Blanca revela un
déficit crítico de 10 millones de viviendas, mientras las trabas burocráticas retrasan las construcciones hasta por dos años. Esta
escasez eleva los precios y la edad promedio de los compradores, obligando a miles de
hispanos a unir ingresos familiares para adquirir una propiedad. Expertos recomiendan buscar programas de ayuda para gastos de cierre y
asesoría financiera para
enfrentar un mercado inmobiliario con inventario limitado y costos al alza.