La propuesta de
Claudia Sheinbaum para transformar el
sistema electoral mexicano introduce un mecanismo de conteo de votos inmediato que elimina la espera de tres días para los resultados oficiales.
Este Plan B también reduce el tamaño de los gobiernos locales y limita el presupuesto de los
congresos estatales para optimizar los recursos de la nación. La iniciativa prohíbe el uso de efectivo en las
campañas y obliga a los partidos a transparentar sus ingresos mediante el sistema bancario.