Un estudio del Mass General Brigham vincula las
siestas frecuentes y largas durante la mañana con un
mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos neurológicos. El investigador Walter Sandoval advierte que estos descansos matutinos
aumentan la mortalidad hasta un 30%, por lo que recomienda
limitar el sueño diurno a 45 minutos por la tarde. Los expertos sugieren
vigilar el uso de fármacos y posibles apneas del sueño en los adultos mayores para evitar complicaciones graves.