Aunque una
persona ya no esté en territorio estadounidense porque fue
deportada por agentes de
ICE a su país de origen, no queda exenta de
pagar impuestos, ya que todo lo que ganó en 2025 debe declararlo. Hay dos formas de cumplir con sus obligaciones fiscales: hacerlo electrónicamente o mediante un poder otorgado a un preparador certificado. Si se ignoran estas responsabilidades y la persona desea regresar a
Estados Unidos,
migración lo tomará como un factor negativo.
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