AUSTIN, Texas.- La historia de Ángel Gutiérrez es también la de muchos migrantes que cruzaron la frontera persiguiendo una oportunidad y que, décadas después, regresan a su país de origen con la sensación de que el camino fue más duro de lo que imaginaron.
“Sueño americano se volvió una pesadilla”: inmigrante regresa a México tras 23 años en el País
Ángel Gutiérrez, originario de Veracruz, trabajó por más de dos décadas en Estados Unidos en distintos oficios y los últimos años vendiendo elote en Austin, Texas. Hoy, a sus 65 años, asegura que la situación económica y migratoria lo llevó a tomar una decisión dolorosa: regresar a México y empezar de nuevo.
A sus 65 años, este hombre originario de Coatzacoalcos, Veracruz, decidió cerrar el capítulo de 23 años viviendo en Estados Unidos debido a la presión que experimentan comunidades migrantes sin estatus legal en el país, dijo.

“El sueño americano se volvió una pesadilla. Ya no anda uno en paz trabajando. Y además… ya no se puede vivir”.
Ángel llegó con la intención de trabajar, ahorrar y apoyar a su familia. Sin estudios formales, pero con la determinación de quien aprendió desde niño a ganarse la vida, desempeñó múltiples oficios como parte de su trayectoria como inmigrante mexicano en EE.UU.
“Me puse a trabajar con compañías, como maestro albañil, a veces manejaba yo máquinas pesadas, fui capitán de cuatro barcos, conozco la carpintería rústica, sé manejar motores fuera de borda, soy soldador y plomero”, relata.
Ángel formó familia en Estados Unidos
En los últimos tres años encontró en la venta de elote una forma de sostenerse y, al mismo tiempo, compartir un pedazo de México en las calles de Austin.
En Estados Unidos formó su familia y esperó hasta que sus hijos crecieran para tomar esta decisión.
“Nacieron los tres en Chicago y uno de crianza. Son cuatro. Pues yo me aguanté que ellos crecieran porque tampoco los podía yo dejar solos”, explica al recordar por qué postergó durante años la idea de volver.
Pero la realidad económica terminó por pesar. “Aquí nomás se gana para puro pagar renta. No se gana para disfrutar algo de dinero… ¿De qué sirve estar aquí si tú no avanzas?”
Sus clientes lo describen como trabajador y amable. Algunos lamentan su partida y le desean éxito en su nueva etapa. Él, por su parte, asegura que todo lo hizo “con amor”.
Antes de partir, envió un mensaje a la presidenta de México: “Quiero que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y al partido Morena, que es la cuarta transformación, sepan que va un guerrero más para allá”.
Su historia no es aislada. Es el reflejo de una generación que trabajó por décadas en Estados Unidos como migrantes indocumentados y que hoy, entre dificultades económicas y un entorno migratorio complejo, comienza a mirar de nuevo hacia casa.















