La
cifra de nuevos ciudadanos bajó a niveles históricos de 33,000 en enero,
reflejando una caída drástica tras el récord del año pasado. Expertos atribuyen este fenómeno al
miedo a la desnaturalización y a procesos de naturalización más rigurosos. Muchos residentes permanentes evitan solicitar el beneficio por temor a que
las autoridades detecten irregularidades pasadas o errores
en sus trámites migratorios, lo que frena uno de los procesos legales más importantes del país.