El incremento en el
precio del combustible para aviones obliga a las
aerolíneas a trasladar los
costos a los pasajeros, aumentando las tarifas de los vuelos casi un 20%. Los viajeros reportan pasajes que antes costaban
400 dólares y que hoy superan los 800, sumado a cargos extras en maletas. Esta
crisis financiera, que consume
el 30% del presupuesto operativo de las empresas, pone en
riesgo la supervivencia de aerolíneas de bajo costo como Spirit, ante una posible quiebra.