Clemente, de 33 años y de origen guatemalteco, estaba en un
complejo habitacional al oeste de Phoenix junto con sus tres hijos y su esposa. Los agentes, aparentemente encubiertos, vigilaron la zona por varias horas y por la tarde decidieron entrar en la unidad. Los
menores de edad les suplicaron que no se llevaran a su padre, pero él quedó arrestado.