La
sequía y las
bajas precipitaciones invernales han
reducido los
niveles de agua en el
Gran Lago Salado, obligando a decenas de propietarios a retirar sus embarcaciones. Residentes y autoridades expresan preocupación por el
impacto ambiental y económico, mientras crecen los llamados a reforzar
medidas de conservación y transparencia en proyectos de alto consumo de agua.
Te puede interesar:
El gobernador Spencer Cox declara estado de emergencia por sequía en Utah