Entre flores, palomas blancas y un profundo sentimiento de indignación
, familiares y residentes de Tucson dieron el último adiós a Anna, la pequeña de tan solo 3 años que perdió la vida a causa de una carrera ilegal de autos. El servicio fúnebre se convirtió en un llamado a la conciencia social sobre los peligros de la imprudencia al volante.
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