El presidente Donald Trump, tiene previsto visitar China los días 14 y 15 de mayo —el primer presidente estadounidense que visitará el país asiático en casi una década— donde se reunirá con su homólogo, Xi Jinping, tras haber pospuesto una cumbre anterior debido a la guerra en Irán.
Cumbre Trump-Xi: Qué discutirán los dos hombres más poderosos del mundo la próxima semana en Pekín
Aranceles, tierras raras, la guerra en Irán y la situación política en Taiwán aparecen en el posible menú de temas por discutir en la reunión entre Donald Trump y el líder chino Xi Jinping de la próxima semana.
Se espera que el encuentro entre los que pueden considerarse como los dos hombres más poderosos del mundo, al frente de las dos mayores superpotencias económicas y militares del planeta, aborde temas comerciales blilaterales, la guerra de EEUU con Irán y la situación sobre Taiwán.
La cumbre se celebra en un momento en que las relaciones bilaterales se ven afectadas por múltiples problemas, y los esfuerzos por poner fin a la guerra en Irán eclipsan las fuentes habituales de fricción.
Además de los esfuerzos por negociar un acuerdo de paz para poner fin a la guerra con Irán, es probable que los controles comerciales y de exportación —incluidas las restricciones estadounidenses sobre las tierras raras y la tecnología china— figuren en la agenda de la cumbre entre Trump y Xi, tras la tregua comercial entre Estados Unidos y China de un año de duración alcanzada a finales del año pasado, cuando ambos líderes se reunieron por última vez en Corea del Sur.
La guerra comercial
Es poco probable que se produzcan avances importantes en materia de controles a la exportación, pero la próxima reunión de los líderes podría dar lugar a medidas "graduales" para resolver las fricciones comerciales, según señalaron economistas de HSBC en una nota de investigación reciente.
Más allá de las cortesías diplomáticas, y a puerta cerrada, Pekín buscará logros pequeños y concretos, según analistas, pero se mantendrá "realista y pragmático" dada la naturaleza impredecible de Trump.
China desea un reinicio general de las relaciones, pero sabe que eso es poco probable, afirmó Benjamin Ho, de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur.
Es probable que los funcionarios estadounidenses busquen que China realice compras en sectores como la aviación, la agricultura y la energía, afirmó Christopher Padilla, de la consultora Brunswick.
"Ese será un resultado importante para Estados Unidos, y el otro es la creación de la "Junta de Comercio"", añadió Padilla, exfuncionario de Comercio de Estados Unidos.
El mecanismo, tal como lo describió el representante comercial de EEUU, Jamieson Greer, ayudaría a formalizar e identificar qué productos Estados Unidos debería exportar a China e importar de ese país.
Esto podría ser una plataforma para futuros acuerdos de compra en "sectores no sensibles", como la electrónica de consumo, dijo Padilla a la AFP.
Sin embargo, a las empresas estadounidenses les preocupa que cuestiones de larga data, como la ampliación del acceso a los mercados, puedan quedar en un segundo plano a medida que cambian los vínculos económicos.
Una semana antes de la visita, "ni un solo director ejecutivo" había recibido una invitación, según afirmó Sean Stein, presidente del Consejo Empresarial EEUU-China. No obstante, hay indicios de que algunos podrían sumarse finalmente.
"En general, parece que China tiene más influencia", escribió por su parte Leah Fahy, economista sénior especializada en China de Capital Economics, en una nota. "Pero el aumento de los aranceles no ha impedido que las exportaciones de China sigan creciendo durante el último año, y Pekín ha demostrado que está dispuesto a aguantar la presión de EEUU".
Por su parte, Yue Su, de la Economist Intelligence Unit (EIU), resaltó que "lo que China necesita es que Trump cumpla su promesa de comprometerse, con al menos algunos resultados concretos discutidos al más alto nivel".
Pekín se dará por satisfecho con resultados "específicos", como reducciones arancelarias limitadas que justifiquen una retirada mesurada de sus propios gravámenes o restricciones a la exportación, señaló.
El inevitable asunto iraní
El tema de Irán será "difícil de evitar" en la reunión entre Trump y Xi, según los expertos, pero "este no es un ámbito en el que China esté ansiosa por involucrarse profundamente".
"Estados Unidos ya está aumentando la presión sobre China antes de la cumbre al apuntar a sus lazos económicos con Teherán", explicó Lizzi Lee, del Asia Society Policy Institute.
Trump advirtió el mes pasado que impondría un arancel del 50% a los productos chinos si este país proporcionaba asistencia militar a Teherán.
Pekín es un socio cercano de la república islámica, y ha calificado de ilegales los bombardeos de Estados Unidos e Israel que desataron la guerra el 28 de febrero, pero también ha criticado los ataques iraníes contra los países del Golfo y ha pedido que se reabra el estrecho de Ormuz.
Por otra parte, para China las subidas de los precios del petróleo y los combustibles provocadas el conflicto con Irán también están provocando un aumento de los costos de fabricación y logística en sus numerosas fábricas, según Wei Li, director de inversiones multiactivos de BNP Paribas Securities (China), mientras que el aumento de la inflación mundial podría mermar el poder adquisitivo de los consumidores en los mercados extranjeros de China.
Sin embargo, China no aceptará la presión de Estados Unidos para que tome medidas contra Irán o Rusia, sobre quienes "puede tener cierta influencia, pero no un control decisivo", señaló Su, de la EIU.
La economía china en general se ha mantenido resistente en comparación con otros países, gracias a sus grandes reservas de petróleo y a unas fuentes de energía más diversificadas. Y en ese contexto, la guerra con Irán añadiría "otra capa de presión mutua", sostuvo Lee, si bien el verdadero terreno de negociación sigue siendo el comercio y la inversión.
La estratégica discusión de las tierras raras y la tecnología
Una de las principales cartas de negociación de China son sus tierras raras, metales cruciales en todas las industrias, desde teléfonos inteligentes a autos eléctricos.
El dominio de China en ese sector, desde las reservas naturales y la minería hasta el procesamiento y la innovación, es el resultado de un esfuerzo de décadas.
Sigue siendo la herramienta más poderosa de China si se necesitan concesiones significativas de parte de Estados Unidos, dijo Su.
Trump ha demostrado que le "importan mucho" las tierras raras, añadió Joe Mazur, analista de geopolítica de la consultora Trivium China, con sede en Pekín.
"Creo que es algo para lo que Estados Unidos realmente no tiene una respuesta", dijo.
Mazur cree que China "va a preparar (...) victorias rápidas" antes de la visita, lo que podría incluir la compra de más productos agrícolas estadounidenses o aviones Boeing.
China, dijo, podría esperar "que eso ponga a Trump y a su equipo en un estado de ánimo positivo cuando luego discutan temas más complejos y espinosos".
El ángulo político
Se espera que Trump hable con Xi sobre el comercio y la guerra con Irán. Pero también sobre Taiwán y el caso del magnate de los medios de Hong Kong Jimmy Lai.
Xi podría intentar presionar para que Estados Unidos cambie su política respecto a Taiwán, que goza de autogobierno y que China reclama como parte de su territorio.
El estilo transaccional de la diplomacia de Trump ha suscitado inquietudes sobre su disposición a defender la isla frente a China. Ha puesto los nervios de punta al sugerir anteriormente que Taiwán debería pagar a Estados Unidos por su protección.
Joerg Wuttke, de la consultora DGA-Albright Stonebridge Group, declaró a la AFP que espera que Pekín sea un "negociador sutil" y "cauteloso para no ser demasiado agresivo".
Trump ha dicho que también tiene pensado sacar a colación el tema Lai, y le ha dicho al locutor de radio conservador Hugh Hewitt: "Diría que hay un poco de resentimiento entre él y Jimmy Lai".
Lai fue condenado a 20 años el pasado 9 de febrero por colusión con el extranjero y publicación sediciosa, lo que le valió la pena más severa dictada en relación con la ley de seguridad nacional impuesta por Pekín en la ciudad semiautónoma.
Trump ha expresado su solidaridad con Lai. "Me siento muy mal", declaró a los periodistas en diciembre, después de que Lai fuera declarado culpable de conspiración para colaborar con fuerzas extranjeras y de conspirar con otras personas para publicar artículos sediciosos. Ya había mencionado el caso de Lai durante su reunión con Xi en octubre.
Sin embargo, no está claro hasta qué punto Estados Unidos presionará a favor de Lai.










