ORLANDO, Florida.- Daniel no sabe qué pasará mañana. Vive con el temor constante de que en cualquier momento también puedan detenerlo. “ Tengo miedo de que me lleven a la cárcel sin ningún motivo”, dice, mientras intenta mantener la calma por sus hijas.
“Tengo miedo”: detención de madre deja a familia inmigrante en incertidumbre
La mujer fue detenida mientras trabajaba como conductora y su familia asegura tener documentos vigentes. El esposo teme salir de casa mientras cuida a sus hijas tras la detención de su esposa.
Hace cinco años, él y su esposa, Leidy Yasmin Almeida, llegaron a Estados Unidos desde Colombia junto a sus dos niñas, Noelia y Julieta, esta última campeona de gimnasia, buscando una vida mejor. Hoy, aseguran, viven con un miedo distinto, pero igual de intenso.
La familia enfrenta ahora una separación forzada luego de que Leidy fuera detenida el pasado jueves mientras trabajaba como conductora de Uber, un tipo de arresto que ha ocurrido en otros casos recientes en el estado, incluso contra choferes de aplicaciones durante su jornada laboral .
“Uno cree que si hace las cosas bien no le va a pasar nada, pero no es así”, relata Daniel. La pareja sostiene que cuenta con documentación vigente y que está a la espera de una resolución en su solicitud de asilo.
Desde su arresto, Leidy ha sido trasladada a varios centros de detención, incluida la cárcel del condado Orange, según su familia. Daniel asegura que las condiciones han sido duras.
“Ella me llama llorando, dice que está en una celda muy pequeña, con poca luz, que siente claustrofobia y que la comida es muy mala”, cuenta.
El caso refleja la creciente preocupación entre comunidades inmigrantes en Florida, donde incluso personas con procesos migratorios activos o en trámite han sido detenidas en operativos recientes, según reportes y testimonios.
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Una familia dividida y un futuro incierto
La detención ha dejado a la familia Rodríguez Almeida dividida. Daniel ahora teme incluso salir a la calle, algo tan cotidiano como llevar a sus hijas a la escuela.
“¿Qué va a pasar con ellas si mi esposa no está?”, se pregunta.
La abuela de las niñas hace un llamado a las autoridades: “ Que se pongan en nuestros zapatos. Ellos también son humanos”.
Mientras el proceso migratorio sigue su curso, la familia mantiene la esperanza de que Leidy pueda regresar a casa. Entretanto, viven entre la incertidumbre legal y el miedo diario que, aseguran, no esperaban encontrar en el país al que llegaron buscando protección.


















