La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Guerrero, méxico y vive en chicago hace 24 años. Este es su historia.
Ocho meses después de su detención, fausto volvió a ser lo que más extrañaba estar junto a su familia. Extraño todo.
Trabajar mi familia, la libertad, volver a respirar un aire. Fausto dice que ni todo el oro del mundo vale más que la libertad que perdió el 9 de octubre del año pasado, cuando agentes federales lo detuvieron mientras vendía tamales en la esquina de la 52 y pulaski en west lawn, estuvo en el centro de detención de broadview.
Tensión, miedo. Pero el miedo es seguir adelante, no?
Diez días después fue llevado a otro centro en michigan, donde permaneció durante ocho meses. Demasiado puedo decir que puedo decir que lloré, lloré, hablé con mi familia, lloré cuando tuve momentos ahí , recordaba que tenía que seguir adelante porque mi familia me necesita.
Y gracias a todas las personas que estuvieron. Vuelvo a dar gracias por todas las personas que estuvieron ahí apoyándome.
Mi familia. Durante ese tiempo su esposa se hizo cargo del negocio y de sus cinco hijos y por un momento pensó que estaba sola, pero no fue así, nunca.
Nos dejó la comunidad siempre estuvo ahí comprándome mis tamales y mi delicioso champurrado y mi arroz con leche. Sin embargo, hubo momentos que jamás podrá recuperar.
Nunca me sentí muy triste porque no tuve mi papá mirando que muchos tuvieron la chance de abrazar a su papá en su graduación y tomar fotos. Me pero si bien su papá no estaba entre los asistentes durante ese tiempo, también la comunidad educativa asumió un rol.
Me ayudaron a ir a vender mis tamalitos. Tú vendías tamales donde los vendían.
Lo ayudé a vender en el lugar donde están mis papás puestos. Y no solo eso, también pudieron ir a la escuela.
Me ayudó a pagar mi vestido de graduación de prom. Desde esta semana vuelve a estar donde más quería estar en casa y pronto espera también regresar al lugar donde durante los últimos dos años se ha ganado la vida vendiendo tamales y ahora solo le queda un pedido más para la comunidad.
Y espero que esta, esta esta misma apoyo que me han dado se lo sigan dando a otras personas que lo necesitan realmente, porque no somos solamente una persona, sino que hay miles personas que necesitan el mismo apoyo.