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Inesperada que planeaba subir al tren y que tenía una razón muy poderosa. Me acabo de subir al tren rumbo a san antonio.
Ese fue el último mensaje que carlos eduardo reyes ramírez envió a su esposa el sábado a la 13:00 de la tarde, casi 24 horas antes de que las autoridades encontraran los cuerpos dentro de un vagón de tren en el área de laredo, texas. Mandó un mensaje de que.
Se iba. A subir al tren y que venía rumbo a san antonio.
Entonces mi mamá le mandó notas de voz preguntándole que qué estaba pasando. Signos de interrogación y pues ya no le llegaban los mensajes y estuvimos llamándole, llamándole y no nos contestaba.
Horas después, familiares comenzaron a preocuparse al perder comunicación con él. El lunes, autoridades confirmaron que carlos era una de las siete víctimas mortales de la tragedia.
Le llamaron a mi mamá para decirle que el cuerpo que habían encontrado bueno, de las seis personas que habían encontrado ayer, uno de ellos era de mi papá y que lo habían comprobado con las huellas dactilares que ellos tenían. Su familia asegura que carlos había vivido más de 20 años en deportado a guadalajara, méxico, en agosto del año pasado.
Deja siete hijos, incluyendo dos menores de apenas siete y 12 años. Fue difícil porque ya que él era el sustento de la casa.
Según su familia. Una de las razones que llevó a carlos a intentar regresar fue la situación que atravesaba uno de aseguran que el niño de 12 años comenzó a sufrir burlas en la escuela por la ausencia de su padre, situación que terminó afectando su salud mental.
Entró en una depresión donde que él ya ya no quería vivir. Ahora sus seres queridos