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Una sola palabra tortura. Porque es duro, es duro, es duro.
Ahí lloras, gritas solo o te gana, te gana, te gana el sentimiento y lloras en el cuarto o si no en tres meses de su vida. Así describe este hombre, a quien llamaremos josé para proteger su identidad.
El tiempo que pasó detenido en varios centros de detención de ice antes de recuperar su libertad este martes bajo el recurso legal habeas corpus. A solo un día de salir, contactó a nmas univisión para denunciar lo que asegura sigue ocurriendo detrás de esos muros.
Es una tortura esa de estar viviendo o estar viviendo ahí. Es una tortura.
Y dices tú por qué a uno? Por qué a uno que uno no hizo nada mal?
Tramado es la palabra que más repite al recordar su experiencia por el trato que recibía y especialmente por la comida en donde llegó a encontrar gusanos y además le servían leche echada a perder. Y en esa siempre, en esa comida, siempre, siempre, encontrábamos.
Ya sea en los fríjoles, en la sopa aguada que no se alcanzaba le echaban. Se encontró gusanos y a veces uno que como llega ya tiene que comérsela porque pues uno tiene hambre.
Afirma que las condiciones eran tan difíciles que muchos detenidos llegaban a considerar firmar su salida voluntaria y abandonar sus casos. José, de 42 años, originario de coahuila, méxico, llegó al país hace 18 años, padre de cuatro hijos y trabajador en la construcción, afirma que nunca ha tenido antecedentes criminales.
Su detención ocurrió el pasado 13 de abril tras una parada de tránsito en la que, según cuenta, un oficial, le dijo que estaban buscando cualquier excusa para detener a personas como él. De ahí fue trasladado a pearsall y más tarde a queens, donde asegura comenzó una experiencia que aún lo persigue.
Porque es duro, es duro, es duro estar ahí. Incluso asegura que para poder comer algo que consideraran decente, muchos detenidos tenían que comprar galletas y racionarlas para que les duraran varios días.
Condiciones que lo llevaron a un punto de quiebre. Yo llegué un momento de decir ya, ya firmo la voluntad y ya me quiero ir pa allá.
Pero su familia, sus hijos y el apoyo de su ex esposa fueron lo que lo mantuvieron firme y aunque ahora está libre, asegura bien, no quiere comer y los recuerdos de lo que vivió siguen presentes. Estaba comiendo yo, así me dieron y pues se me vino a la