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Escuchar a los sobrevivientes y conocer videos inéditos de aquella madrugada. Era una noche negra.
Espantosísima. Truenos, relámpagos.
El agua estaba helada. Caía, pero fuertísimo.
Pero nadie lo vio venir. De tragedia todo era normal.
La gente bailaba, disfrutaba y esperaba. El 4 de julio.
Y así nadie se imaginó que este paraíso soñado se convertiría en la peor pesadilla de centenares de familias. No había nada que indicara que se fuera a inundar.
Era simplemente que estaba lloviendo demasiado. Hoy ya todo es diferente.
Teníamos un total de 54 espacios para rv parking. Ahora, a cuánto quedó reducido?
Cero. No hay absolutamente nada.
Y es que sigue siendo muy difícil entender qué pasó. Creer que el agua llegó en olas , superando cualquier expectativa y llevándose todo a su paso, no?
El cuatro lo pasó, subió hasta allá arriba. Sobrepasó, eso sí, muchísimo más hasta allá arriba.
Subió el agua en ciertos lugares de 35 a 40 pies, en 45 minutos, también llegó el desastre. Vimos como la bodega se iba.
Vimos como las las cabañas chocaban todos los carros que iban en el agua, todos los árboles que iban en el agua, en la parte más honda del río era donde se escuchaban los gritos de ayuda y se veía la gente morir. Y no era gente desconocida más allá de sus clientes, eran sus amigos y la familia que estaba aquí.
El papá iba caminando con sus dos niños, con su esposa atrás. Iban caminando por el agua.
Estaban ya a punto de llegar cuando llevó a todos. Aquí nada ha regresado a su normalidad, ni siquiera el río.
Porque, por ejemplo, este punto en el que estoy parada antes lucía así. Sin embargo, hoy a un año, continúa sumergido.
Ha pasado un año. El tiempo no se puede retroceder.
Ya la lluvia y el río cobraron muchas vidas. Sin embargo, sí hay lecciones que se pueden aprender para que esto nunca se repita.
A las 02:00, con ocho minutos que yo llamé al sheriff department, ya había empezado la inundación allá arriba. Nada más que no había comunicación, no había.
Eso. No se habían enterado todavía.
Entonces, aprender de esos detalles donde yo hubiera podido tener una hora para sacar a la gente , o cinco minutos más, hubiéramos podido salvar. Aunque sea una sola persona, hubiera sido suficiente de ser posible.
Por ahora. La recuperación continúa, pero no para dejar todo como estaba antes.
Es imposible, sino para tratar de honrar al río y sus víctimas. No vamos a abrir el harvey park otra vez.
Eso fue una decisión que tomamos el hace un año cuatro personas. Y no, no quiero volver a pasar por eso.
Y es que no importa cuánto tiempo pase, cuántos cuatros de julio vengan, el del 2025 siempre va a estar en la memoria. Así como quienes esa madrugada perdieron la vida.
El dolor ya se fue. No, eso nunca se va a ir.
Es aprender a