El Departamento de Agricultura revela una
guía alimentaria que prioriza productos frescos, lácteos y proteínas, pero el
cambio golpeará el bolsillo de los consumidores. Seguir esta dieta saludable aumentaría el
gasto anual en supermercados hasta un 32% por persona debido a los precios actuales de los alimentos no procesados. Aunque el plan busca reducir el consumo de azúcares,
el alto costo de los ingredientes naturales representa un nuevo desafío financiero para las familias estadounidenses.