Para miles de familias del municipio de San Juan, Puerto Rico, el acceso al agua se ha convertido en una de las principales preocupaciones de sus vidas. La sequía y las restricciones gubernamentales para evitar un desabasto total han incrementado el problema entre la población.
“No tenemos agua”: la crisis hídrica que afecta a miles de familias en San Juan, Puerto Rico
La sequía y el plan de racionamiento dejan a miles sin agua. Las familias pasan horas formadas a la espera de pipas para llenar tanques para beber, cocinar y lavar. El gobierno advierte que podría durar semanas, por lo que piden recionar el liquido
La búsqueda del líquido vital para Juan Eduardo Cabán Ríos es un desafío y una hazaña que se puede aplazar por varios días al no encontrar un lugar donde abastecerse.
“Vine a buscar dos tanques de 55 galones y uno de seis para la cocina, para poder tener agua almacenada y poder rellenar mi cisterna también. No tenemos agua desde el sábado”, comentó en entrevista con N+ Univisión.
Más de 180,000 familias afectadas
El detonante es una sequía que ha golpeado a gran parte de la isla. Las autoridades de acueductos y alcantarillados han puesto en marcha un plan de racionamiento que deja a decenas de miles en la espera.
El programa estipula entrega del agua cada 48 horas, principalmente en las comunidades que dependen de la represa Carraízo. Los cortes afectan a más de 180,000 familias.
Los cortes obligan a las personas a llevar cualquier recipiente de plástico y permanecer horas formadas a la espera de una pipa que les permita llevar un poco de agua para beber, cocinar, bañarse y lavar ropa.
“Es increíble tener que estar viviendo esto hoy día”, comentó Gloriany, una de las afectadas.
La gobernadora Jennifer González ha advertido que el racionamiento podría prolongarse por semanas e incluso extenderse a más zonas si la sequía continúa agravándose.
“Hemos alargado esta vida útil hasta agosto. El problema es que no se prevé lluvia en la zona hasta finales de agosto y por eso lo que le estamos diciendo es si nos queremos quedar sin agua. La gente puede seguir consumiendo como va; si queremos alargar y que podamos tener agua, tenemos que ser comedidos”, explicó.
Un problema añejo
Este no es problema nuevo para los residentes de la zona. En 2015 se presentó una situación prácticamente idéntica.
La situación en el lago Carraizo, uno de los centros principales de suministro de agua para el área metropolitana de San Juan y algunos municipios aledaños, es crítica. Datos federales muestran que cerca de dos terceras partes de Puerto Rico presentan algún nivel de sequía, mientras los niveles de varios embalses, como el de La Plata
“Ciertamente hay una sequía, pero el problema de acueducto va mucho más allá de la sequía. Vamos a ver cómo manejan este plan de sequía”, comentó Julia Nazario, alcaldesa de Loiza.
Aunque la sequía es el detonante de la crisis actual, alcaldes y expertos advierten que el sistema de acueductos arrastra desde hace años problemas de infraestructura, fugas y necesidad de modernización.
La propia gobernadora ha reconocido que la red requiere importantes inversiones y que ya hay proyectos en marcha para rehabilitarla.






