Un total de 16 militares estadounidenses han muerto desde el inicio de la guerra contra Irán, según información confirmada por el Comando Central de Estados Unidos. Este sábado las autoridades revelaron que dos soldados murieron, y otro más se encuentra desaparecido, el viernes 17 de julio, mientras las fuerzas estadounidenses se defendían de ataques con miles balísticos y drones de Teherán.
¿Cuántos militares de Estados Unidos han muerto durante la guerra contra Irán?
Este sábado las fuerzas del Comando Central de EEUU revelaron que dos soldados murieron, y otro más se encuentra desaparecido, sumando más de una docena de militares muertos durante la guerra contra Irán
Mientras Washington insiste en que sus operaciones buscan contener la capacidad militar iraní y evitar que Teherán controle el estrecho de Ormuz, las bajas estadounidenses comienzan a convertirse en un factor que podría influir tanto en el rumbo de la guerra y los avances en los diálogos con Washington.
Estados Unidos contabiliza además 400 heridos. El capital Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, declaró que la mayoría sufrió traumatismos craneoencefálicos.
El recuento de bajas de guerra suma muertes no relacionadas con combates, como problemas de vuelo durante los traslados.
En marzo pasado ocurrieron las primeras bajas, cuando un ataque con drones iraníes alcanzó un centro de mando de Estados Unidos en Kuwait, donde fallecieron seis soldados.
Las víctimas del ataque fueron identificadas por las autoridades como el jefe suboficial Robert Marzan; los sargentos de primera clase Nicole M. Amor y Noah L. Tietjens; el sargento Declan J. Coady, ascendido póstumamente; además del mayor Jeffrey O'Brien y el capitán Cody A. Khork.
Días después, un séptimo militar murió a causa de las heridas sufridas en un ataque contra la base aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita. El Pentágono confirmó la muerte del sargento Benjamin N. Pennington.

Más adelante, otros seis efectivos perdieron la vida cuando un avión cisterna KC-135, que apoyaba las operaciones militares estadounidenses contra Irán, se estrelló en Irak.
En el siniestro fallecieron el mayor John "Alex" Klinner; los capitanes Ariana Savino, Seth Koval y Curtis Angst; así como los sargentos técnicos Ashley Pruitt y Tyler Simmons.
Tras esos hechos, el Pentágono no registró nuevas muertes durante varios meses. La siguiente baja ocurrió recientemente, cuando el pasado 13 de julio las autoridades habían confirmado la muerte de un piloto de la armada en un accidente de helicóptero en el mar Arábigo. Un conteo de 14 militares fallecidos que se mantuvo congelado hasta el viernes 17 de julio por la noche.
Fue hasta este sábado que se confirmó que dos militares estadounidenses murieron y un tercero permanece desaparecido tras un ataque iraní con misiles balísticos y drones contra posiciones en Jordania, según informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM). Los hechos ocurrieron la noche del viernes durante una operación de defensa conjunta con fuerzas aliadas, en el marco de la escalada de tensiones en Medio Oriente.
Cuatro soldados heridos fueron evacuados a hospitales jordanos, aunque ya han recibido el alta, mientras que otros con lesiones leves regresaron al servicio. Las autoridades estadounidenses no han revelado aún la identidad de los fallecidos, a la espera de notificar a sus familias.

Una rivalidad de más de cuatro décadas
Las tensiones entre Washington y Teherán no comenzaron con esta guerra. Desde la Revolución Islámica de 1979, ambos países han mantenido una relación marcada por sanciones, enfrentamientos diplomáticos y conflictos indirectos. Pero el conflicto escaló después de que Estados Unidos e Israel
lanzaran una ofensiva coordinada contra instalaciones militares y nucleares iraníes a finales de febrero.
Washington argumentó que las operaciones buscaban impedir que Teherán incrementara su capacidad militar y protegiera el programa de misiles del régimen iraní. Irán, por su parte, calificó los ataques como una agresión y respondió con una campaña de misiles y drones contra bases estadounidenses distribuidas en varios países de Medio Oriente.
Desde entonces, instalaciones militares en Irak, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita y Jordania se han convertido en objetivos frecuentes de los ataques iraníes. En medio de la presión internacional, ambas partes aceptaron semanas atrás un acuerdo temporal para reducir las hostilidades.
Sin embargo, el acuerdo se rompió rápidamente.
Irán acusó a Estados Unidos de continuar realizando bombardeos sobre infraestructura estratégica, mientras Washington aseguró que Teherán seguía lanzando ataques contra posiciones militares estadounidenses y aliados regionales.
La guerra también ha elevado la tensión sobre uno de los corredores energéticos más importantes del planeta: el estrecho de Ormuz. Irán ha amenazado repetidamente con restringir el tránsito marítimo por esta vía, por donde circula una parte significativa del petróleo que abastece a los mercados internacionales. Cualquier interrupción prolongada podría traducirse en un aumento de los precios de la energía y una mayor presión sobre la economía global.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su campaña aérea sobre objetivos militares iraníes y continúa reforzando la protección de sus bases en Medio Oriente, consciente de que nuevos ataques podrían incrementar el número de víctimas estadounidenses.









