Una tapa de alcantarilla levantada en Los Ángeles, California, dejó al descubierto una escena que no suele verse a simple vista. Debajo había ropa, un colchón, una bicicleta y objetos acumulados. También había personas viviendo allí.
“Ahí no molesta nadie”: vivir bajo alcantarillas en Los Ángeles, la cara más crítica de la crisis de vivienda
“Ahí no molesta nadie”, esa es la razón que da Luis Jiménez para vivir dentro de una alcantarilla en Los Ángeles. Bajo tierra, entre colchones y basura, sobreviven personas sin hogar en medio de una crisis que sigue creciendo en California.
La escena no fue descubierta por una autoridad, sino por Juan Naula, un inmigrante que desde hace más de un año recorre barrios recogiendo basura y documentando lo que encuentra.
“Es un desastre, ¿por qué los vecinos tienen que aceptar esto si ellos pagan impuestos? Los dueños de las casas pagan impuestos”, dijo mientras caminaba por una calle donde, según él, la acumulación de residuos se repite.
Durante una de esas jornadas, Naula se detuvo frente cerca de una alcantarilla cubierta con una caseta de perro. “Hola, ¿hay alguien ahí?”. Minutos después, y mientras recogía desperdicios, una mujer salió desde el interior.
“Antes de esto yo he visto como en cuatro o cinco partes. Yo ‘postié’ un video el día domingo de uno de los lugares”, explicó. No era un caso aislado.
Viviendo entre basura
Las imágenes registradas muestran espacios improvisados bajo tierra. El olor es perceptible desde la superficie. “O sea, aquí huele bastante”, se escucha decir a la reportera que acompaña el recorrido.
La difusión de esos videos provocó una reacción de las autoridades. Equipos municipales llegaron a limpiar los residuos y a sellar accesos. Durante uno de esos operativos, mientras retiraban desechos y reemplazaban tapas, detectaron que otra persona permanecía dentro.
“Me quedé, sí me he quedado”, dijo Luis Jiménez, quien asegura llevar una década viviendo en la calle. La noche anterior había dormido allí. “Ahí me quedé ayer. Sí venía, pero no a diario. Pero sí, ahí me he quedado”.
Cuando se le preguntó por qué eligió ese lugar, respondió: “Porque ahí no molesta nadie”. Ante la insistencia sobre si se trataba de un sitio seguro, añadió: “A veces”.
Tras la intervención de las autoridades, el lugar donde dormía quedó expuesto: un colchón extendido, prendas, muebles y objetos que permanecían dentro de la alcantarilla.
A varias cuadras, otra estructura similar mostraba signos de ocupación reciente. Vecinos del sector aseguran que han reportado la situación en varias ocasiones.
“Y parece que alguien puso una llave aquí”, dijo Naula al señalar un sistema improvisado para asegurar la tapa y evitar que fuera removida.
Crisis empuja a vivir en alcantarillas
La oficina de la alcaldesa informó en un comunicado que ambos puntos fueron limpiados y que se ofrecieron recursos a las personas encontradas en el lugar. También señaló que la situación refleja una problemática de mayor escala en la ciudad y que en su administración la falta de vivienda se ha disminuido un 17%.
En el condado de Los Ángeles se estima que hay más de 75.000 personas sin hogar, y cerca del 70% no cuenta con refugio. En toda California, la cifra supera las 180.000 personas, lo que representa cerca de un tercio del total en Estados Unidos.
La falta de vivienda se ha convertido en el principal problema identificado por los residentes. A inicios de 2026, el 70% de los habitantes de Los Ángeles lo señala como la mayor preocupación. La situación está vinculada al costo de vida: más del 55% de los inquilinos en el estado destina más del 30% de sus ingresos al pago de renta.
El déficit estructural también es parte del problema. California enfrenta una escasez estimada de tres millones de viviendas, mientras que solo el 18% de los hogares puede acceder a una propiedad de precio medio. En paralelo, la compraventa de viviendas ha caído cerca de un 24% en el último periodo, en medio de precios elevados y menor oferta.
Por eso, han surgido formas de vivienda no convencionales. Carpas, vehículos, botes abandonados y ahora alcantarillas forman parte de ese mapa que se extiende por distintos puntos de la ciudad. Para algunas personas, estos espacios representan una alternativa frente a refugios saturados o condiciones que no consideran seguras.
Las autoridades han implementado programas como “Inside Safe”, que busca trasladar a personas desde campamentos hacia alojamientos temporales con servicios. También está disponible la línea 211, que conecta a los residentes con asistencia de vivienda, alimentación y atención social. Sin embargo, el acceso a estos recursos no es uniforme y no todas las personas aceptan ser reubicadas.
Luis Jiménez, por ejemplo, no ha dejado de dormir en espacios improvisados. “Ahí no molesta nadie”, insiste. Su respuesta resume una elección que, en ausencia de vivienda, se sostiene entre lo disponible y lo posible.










