Le escribió otro hombre al celular y su novio le pegó 11 balazos; pagará cadena perpetua

Según la fiscalía de Arizona, su novio la acusó de serle infiel y de faltarle al respeto, luego manejó por varias zonas mientras le disparaba 11 veces. Las autoridades dicen que se disparó en el hombro para inventar que una pandilla los había atacado.

Video Adrián Aguilar fue condenado a cadena perpetua por haber matado a sangre fría a su novia de 19 años

TEMPE, Arizona - La llamada de auxilio llevó a la policía hasta la zona de Broadway Road y la calle 48, en Tempe, Arizona. Afuera de un vehículo estaba un hombre herido en el hombro. Dentro del auto, en el asiento del pasajero, una joven de 19 años había recibido múltiples disparos. El hombre dijo a los agentes que ambos habían sido atacados por terceros. Horas después, esa versión se cayó.

Tres años más tarde, la Fiscalía del Condado de Maricopa informó que Adrian Aguilar, hoy de 23 años, fue sentenciado a cadena perpetua más 26 años adicionales por el asesinato de Amira Crofton, ocurrido en junio de 2023. En febrero de 2026, un jurado ya lo había declarado culpable de asesinato en primer grado, secuestro y dos cargos de agresión con agravantes.

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De acuerdo con documentos judiciales citados por la fiscalía, la pareja iba en el vehículo por Tempe cuando Aguilar vio en el teléfono de la joven un mensaje enviado por otro hombre. A partir de ahí comenzó una discusión que, según la investigación, se extendió por cerca de 45 minutos mientras el auto seguía en movimiento.

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La fiscal Rachel Mitchell sostuvo que Aguilar exigió a la víctima que admitiera una supuesta infidelidad y la amenazó con dispararle si no “decía la verdad”. La joven negó repetidamente tener otra relación. Entonces comenzaron los disparos.

La reconstrucción del caso indica que el primer tiro ocurrió cerca de Broadway Road. Después vinieron más. La fiscalía sostiene que Aguilar siguió conduciendo por distintos puntos de Tempe y del área metropolitana de Phoenix mientras le disparaba una y otra vez. En total, once veces.

La víctima recibió heridas en la cabeza, el cuello y el torso, además de lesiones en la cara, la cabeza y las manos. Durante el interrogatorio posterior, según el expediente, el propio acusado dijo que la joven estaba llorando, asustada y pidiéndole que la llevara a casa mientras él seguía armado dentro del vehículo.

En algún momento, la joven intentó quitarle la pistola. Ese forcejeo terminó con el auto golpeando una acera. Un testigo vio entonces a un hombre salir del vehículo y disparar varias veces hacia el asiento del pasajero antes de retirarse del lugar. Esa llamada al 911 fue clave para la investigación.

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Cuando los agentes llegaron, encontraron a Aguilar con una herida de bala. Dijo que una pandilla les había disparado mientras manejaban. Pero los investigadores detectaron inconsistencias entre esa versión, la evidencia física y el relato de los testigos.

La policía volvió a interrogarlo. Según la fiscalía, Aguilar terminó confesando que había disparado contra su novia porque pensó que ella le había faltado al respeto. También admitió haberse disparado a sí mismo en el hombro para respaldar la historia del supuesto ataque externo.

“Esta joven depositó su confianza en el acusado, y él le pagó esa confianza con violencia”, dijo la fiscal Mitchell al anunciar la sentencia. Añadió que el condenado pasará el resto de su vida en prisión.

Según la Fiscalía del Condado de Maricopa, Aguilar comenzó a cumplir su sentencia en abril de 2026.

Lo que revela el caso

Para la psicóloga y consejera profesional Martha Muñoz, consultada tras conocerse la sentencia, el expediente muestra patrones comunes en casos de violencia de pareja entre jóvenes como el control, reacciones impulsivas y escalamiento rápido ante situaciones menores.

“Ante situaciones mínimas reacciona irritado, enojado y no se controla. Esa es una señal”, explicó. También mencionó otro factor de riesgo: consumo de alcohol o drogas combinado con acceso a armas.

Según su análisis, detrás de conductas violentas también pueden existir antecedentes familiares marcados por agresión, traumas no tratados, adicciones o trastornos psicológicos. Aun así, subrayó que esos factores no justifican el crimen, pero sí ayudan a entender conductas de riesgo que pueden detectarse antes.

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Muñoz insistió en que los padres deben conversar con sus hijos sobre relaciones de pareja y señales tempranas de violencia. “Si ven situaciones así con sus jóvenes, que hablen con ellos y busquen recursos para apoyarlos”, señaló.

Especialistas en violencia doméstica advierten que muchos ataques no empiezan con un golpe, sino con señales que suelen normalizarse. Como revisar de forma constante el teléfono de la pareja, exigir contraseñas o ubicación, reaccionar con celos por mensajes o amistades, lanzar amenazas si la relación termina, conducir de forma agresiva durante discusiones, mezclar conflictos con consumo de alcohol o drogas y portar armas en medio de tensiones.

Muñoz fue directa sobre este último punto. "Si una persona es reactiva, consume sustancias y porta un arma, tu vida está en peligro".

Para quienes enfrentan una situación de riesgo en Arizona o en cualquier parte de Estados Unidos, existen recursos en español como la National Domestic Violence Hotline ( 1-800-799-7233), la línea 988 de crisis emocional y salud mental, la Arizona Coalition to End Sexual & Domestic Violence y los tribunales locales donde pueden solicitar una Order of Protection. Si el peligro es inmediato, la recomendación oficial es llamar al 911.

Video Ayuda para víctimas de violencia doméstica en Arizona


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