MIAMI, Florida.- Una bolsa amarilla de supermercado quedó en el centro de la sala del tribunal. La fiscal Abbe Rifkin utilizó una muñeca de tela para demostrar visualmente ante el jurado cómo Alberto Sierra habría asfixiado a las víctimas con una bolsa de plástico. Frente al jurado, la demostración buscaba recrear, de manera visual, cómo habrían sido asfixiadas tres víctimas en una casa de Miami casi 14 años atrás.
Una bolsa y una muñeca: así reconstruyeron cómo Alberto Sierra mató a su familia
La médica forense explicó ante el jurado las lesiones que presentaban Gladys Machado y sus dos hijas.
Durante el interrogatorio, la fiscal colocó una bolsa amarilla de Sedano's Supermarket sobre la cabeza de la muñeca y ató las asas detrás de su cuello. La demostración buscaba ilustrar cómo la presión de las asas podía provocar las abrasiones que la médica forense Emma Lew encontró en los cuellos de las víctimas: Eran Gladys Machado, de 29 años, y sus hijas Julia Padrino, de 6, y Daniela Padrino, de 3.
El viernes, la doctora Emma Lew, la médica forense que realizó sus autopsias, comenzó a reconstruir sus últimos momentos. Su testimonio llegó durante la fase de sentencia contra Alberto Sierra, quien se declaró culpable de los asesinatos y ahora espera la decisión del jurado sobre si deberá cumplir cadena perpetua o recibir la pena de muerte.
Lew habló de las lesiones encontradas en los cuerpos, de los signos que dejó la asfixia y de las heridas que presentaba Machado. La madre y sus dos niñas fueron encontradas juntas, dentro de un armario, tres días después de haber sido asesinadas.
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La reconstrucción de una tragedia
Machado y sus hijas fueron encontradas el 13 de noviembre de 2012 en la vivienda que ella había compartido con Sierra, en el vecindario de Flagami, en Miami. Los tres cuerpos estaban dentro de un armario.
Cuando Lew llegó a la escena, dijo que había investigadores trabajando en la vivienda. Al día siguiente realizó las autopsias.
“Fue una triple muerte”, recordó la médica, quien explicó que necesitaba obtener rápidamente respuestas para los investigadores. La conclusión médica fue que las tres víctimas murieron por asfixia.
En el caso de Machado, además, había múltiples heridas provocadas con un cuchillo que también contribuyeron a su muerte. Sierra había admitido haber utilizado bolsas plásticas para asfixiar a las tres.
Lew explicó al jurado que una persona sometida a asfixia puede permanecer consciente durante el proceso y que la muerte puede tardar varios minutos. La fiscalía describió ese proceso como una “muerte lenta”.
Entonces llegó la demostración con la bolsa amarilla.
Rifkin preguntó a Lew si una bolsa de supermercado podía provocar las lesiones encontradas en los cuellos. La respuesta fue afirmativa: las asas podían producir abrasiones si eran apretadas con fuerza o si se ejercía presión.
La escena convirtió una explicación médica en algo que el jurado podía visualizar. Y después llegaron los detalles de las autopsias.
Julia estaba casi boca abajo y parcialmente sobre su hermana Daniela. Lew encontró indicios que, según explicó, podían ser compatibles con movimientos de la niña mientras intentaba liberarse.
También encontró lesiones que llevaron a los investigadores a examinar la posibilidad de una agresión sexual.
La evidencia médica presentada ante el jurado apuntaba, según Lew, a que Julia estaba viva cuando sufrió esas lesiones.
En la sala, el padre de las niñas, Michael Padrino Sr., escuchaba. Lloró mientras la médica describía las lesiones y los fiscales mostraban fotografías relacionadas con las autopsias.
Sierra permaneció en la sala y agachó la cabeza durante parte de la presentación.
La descripción de Daniela fue distinta, pero llevó al mismo punto.
Cuando su cuerpo llegó a la morgue, todavía llevaba una cinta azul y tenía el cabello recogido en coletas. Lew encontró un hematoma dentro de su boca y hemorragias en estructuras alrededor del cuello.
La fiscalía sostiene que Sierra utilizó su propio peso mientras la asfixiaba.
En el caso de Machado , la autopsia reveló además múltiples heridas de arma blanca. Algunas, dijo Lew, pudieron haber sido provocadas después de su muerte.
La mujer también presentaba cortes y lesiones defensivas en las manos y los dedos, señales que la médica consideró compatibles con un intento de protegerse.
Había además abrasiones en la parte baja de su espalda que podían ser compatibles con que sus manos hubieran estado atadas detrás de ella.
La médica no encontró señales evidentes de una agresión sexual contra Machado.
Casi 14 años después de los asesinatos, la sala del tribunal se convirtió así en el lugar donde se reconstruyeron aquellos últimos momentos.
El proceso continuará durante octubre. La defensa tiene previsto interrogar a Lew el 14 de octubre y los fiscales también planean reproducir ante el jurado una declaración de 40 minutos que Sierra dio al detective de Miami-Dade Juan Chaidez.


