Más al norte, en Nablus, niños y adolescentes de una academia de fútbol local entrenan en un campo municipal en mal estado. A los lados del campo, palestinos de Gaza que tenían permisos de trabajo en Israel antes de la guerra observan los entrenamientos mientras tienden la ropa. Atrapados en Cisjordania desde que estalló la guerra en octubre de 2023, muchos han improvisado viviendas en los vestuarios del estadio, según el administrador de las instalaciones, por temor a ser obligados a regresar a Gaza.