Miles de iraníes acuden al
Gran Bazar de Teherán para abastecerse pese a los
altos precios y la amenaza constante de nuevos bombardeos. Mientras las delegaciones de EEUU e Irán deciden si abren las negociaciones en Islamabad,
la población civil carece de búnkeres y opta por refugiarse en sus hogares durante el peligro. En este conflicto global, muchas
familias aprovechan el alto el fuego para regresar al país y visitar parientes, manteniendo los negocios abiertos frente a la incertidumbre.