¿Qué tan limpia es el agua que tomamos todos los días?

Un plomero explica cómo saber qué contiene el agua de tu casa y qué medidas puedes tomar para reducir la exposición a contaminantes.

¿Qué tan segura es el agua con el que preparas la comida o lavas las verduras?
¿Qué tan segura es el agua con el que preparas la comida o lavas las verduras?
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Houston.- Ese vaso de agua que sale del grifo para cepillarnos los dientes, preparar el café de la mañana, lavar las verduras, cocinar una sopa o llenar una botella antes de dormir forma parte de la rutina de millones de personas. Pero, ¿qué tan segura es realmente el agua que consumimos todos los días?

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Para Roger Wakefield, maestro plomero en Texas con más de 45 años de experiencia trabajando con sistemas de agua, dice a UNIVISION que la mayoría de las personas en Estados Unidos tienen acceso a una de las agua potable más seguras del mundo, pero no está 100% libre de problemas.

A diario, las compañías de agua realizan pruebas, tratamientos y monitoreos para cumplir con los estándares federales de seguridad. Aun así, muchas ciudades continúan utilizando infraestructura instalada hace décadas, mientras que las autoridades siguen estudiando contaminantes emergentes que las plantas de tratamiento originales no fueron diseñadas para eliminar.

Entre las sustancias que con mayor frecuencia aparecen en los reportes sobre calidad del agua se encuentran:

  • Plomo y cobre provenientes de sistemas de plomería antiguos.
  • PFAS, conocidos como "químicos eternos".
  • Nitratos relacionados con fertilizantes y escorrentías agrícolas.
  • Bacterias y otros microorganismos.
  • Subproductos generados durante la desinfección del agua.
  • Arsénico y minerales presentes de manera natural.
  • Microplásticos y residuos farmacéuticos.
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Sin embargo, tampoco hay que alarmarse inmediatamente, ya que Wakefield señala que la detección de una sustancia no significa necesariamente que el agua sea insegura para el consumo.
"Las pruebas actuales son increíblemente sensibles y pueden detectar contaminantes en niveles extremadamente bajos", explica.

El agua puede verse limpia y aun así contener contaminantes

Una de las creencias más comunes es que que el agua es completamente segura solo porque luce cristalina, ya que según el experto, el plomo no cambia el aspecto del agua, los PFAS no modifican el sabor y el arsénico no produce olor.

Además, muchos contaminantes, incluidos algunos microorganismos, nitratos y microplásticos, no pueden identificarse mediante el olor, el sabor o la apariencia.

La única forma de conocer realmente la calidad del agua es mediante análisis adecuados y la revisión de los reportes oficiales, ya que simplemente el sabor no es una prueba de calidad.

PFAS, plomo y microplásticos: tres contaminantes comunes del agua

Actualmente, gran parte de la conversación sobre calidad del agua es sobre estos contaminantes:

Los PFAS son compuestos químicos que tardan mucho tiempo en degradarse en el ambiente y en el cuerpo humano. Diversos estudios los han asociado con posibles efectos adversos para la salud, motivo por el que las regulaciones se han vuelto más estrictas en los últimos años.

El plomo sigue siendo una de las mayores preocupaciones en comunidades con infraestructura envejecida. "No existe un nivel de exposición al plomo que se considere beneficioso, especialmente para los niños", advierte Wakefield.

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Los microplásticos han sido detectados en distintas fuentes de agua potable. Sin embargo, las investigaciones continúan para determinar con precisión cuáles podrían ser sus efectos a largo plazo en la salud.

¿Cómo saber qué contiene el agua de tu hogar?

Las personas conectadas a sistemas públicos de agua pueden consultar el Informe de Confianza del Consumidor (Consumer Confidence Report), un documento anual que detalla qué sustancias fueron detectadas en el suministro local y si los niveles cumplen con los estándares federales.

En el caso de quienes utilizan pozos privados, la responsabilidad de realizar pruebas recae directamente en el propietario y es recomendable analizarla de forma regular. También puedes:

  • Realizar pruebas para conocer qué contiene el agua de su vivienda.
  • Instalar sistemas de filtración certificados para los contaminantes que desean reducir.
  • Utilizar agua fría para beber y cocinar.
  • Mantenerse informados sobre los cambios en las normas y estudios relacionados con la calidad del agua.
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"Como plomeros, siempre decimos lo mismo: no adivinen qué hay en su agua. Analícenla y conozcan exactamente qué contiene", concluye.
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.

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