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'Fue casual' la desaparición de los 43 estudiantes mexicanos en Iguala

Sidronio Casarrubias afirma que se trató de un hecho que él no ordenó, pero al que tampoco se opuso.
19 Oct 2014 – 10:04 AM EDT


Sidronio Casarrubias, el líder del grupo criminal Guerreros Unidos, dijo que la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fue “casual” y un hecho que él no ordenó, pero al que tampoco se opuso cuando le consultaron.

Así lo reveló el titular de la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía general), Jesús Murillo Karam, quien ubicó a Casarrubias como el jefe de una banda criminal que estuvo implicada en los hechos de violencia del pasado 26 de septiembre en la localidad de Iguala, en la sureña entidad mexicana de Guerrero.


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La versión digital del periódico El Mundo informa que aún no se sabe quién fue la persona que le consultó a Casarrubias "según sus declaraciones"del ataque contra los alumnos. Y aunque el fiscal mexicano no reveló mayores detalles, sí dijo que la fiscalía a su cargo tiene “una nueva vía de investigación” que les va a “acercar mucho más pronto y más fácilmente a la verdad”.

El medio destaca que hay 36 policías municipales de las localidades de Iguala y de la vecina Colula detenidos, y que al menos un funcionario tuvo que ocultar pruebas en la noche de los hechos. La policía municipal de ambas alcaldías está permeada por los criminales a grado tal que el detenido aseguró que les pagaba casi 45 mil dólares mensualmente.

Son el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, quienes siguen en la mira no solo de las autoridades, sino de la opinión pública, que ha colocado sus fotografías por todo Iguala con la leyenda de “criminales”.

“Estamos adiestrados para no ver. Hablar nos costaría estar en alguna de esas fosas que están por toda Iguala, que ahora aparecen con muertos que sus familias ni se atreven a reclamar por miedo”, cita El Mundo a una activista que teme por su vida.


La mujer afirma que aunque siempre hubo narcotráfico en la región, “el horror” a Iguala llegó con Abarca. Y es que en 2012, cuando Abarca asumió la alcaldía, en la región hubo “un cambio de plaza”, como se denomina en el lenguaje criminal cuando una banda quiere desplazar a otra. “Ahí es cuando la locura comenzó. En una sola noche hubo una treintena de levantados en Colula e Iguala y nunca volvimos a saber de ellos. A partir de ahí, los levantones de la policía se hicieron habituales”, afirma la activista.

El Mundo afirma que para muchos pobladores de Iguala, los estudiantes de Ayotzinapa siempre mostraron disposición a unirse a movimientos en defensa de derechos humanos, lo que les valió ganarse el odio de las autoridades. “Quisieron darnos a todos un escarmiento atacándoles a ellos, pero despertaron a un monstruo”, concluyó la activista.

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