Finlandia construye el primer depósito nuclear del mundo; enterrará residuos peligrosos por miles de años

La instalación llamada Onkalo, que significa "cueva" en finlandés, comenzó a construirse en 2004 en la isla de Olkiluoto; el proyecto ha requerido una inversión cercana a los 1,000 millones de euros

Tras décadas de construcción, la primera instalación del mundo para el almacenamiento permanente de combustible nuclear gastado está a punto de comenzar a operar en Finlandia, convirtiéndose en el lugar de descanso final de toneladas de peligrosos residuos radiactivos. La construcción de Onkalo —que significa "cueva" en finlandés— comenzó en la costa oeste en 2004. Se ubica en la remota isla de Olkiluoto, en una zona boscosa densa. La ciudad más cercana es Eurajoki, a unos 15 kilómetros tierra adentro, con una población de aproximadamente 9.000 habitantes. Muchos trabajan en la central eléctrica o en la instalación de almacenamiento.
Tras décadas de construcción, la primera instalación del mundo para el almacenamiento permanente de combustible nuclear gastado está a punto de comenzar a operar en Finlandia, convirtiéndose en el lugar de descanso final de toneladas de peligrosos residuos radiactivos. La construcción de Onkalo —que significa "cueva" en finlandés— comenzó en la costa oeste en 2004. Se ubica en la remota isla de Olkiluoto, en una zona boscosa densa. La ciudad más cercana es Eurajoki, a unos 15 kilómetros tierra adentro, con una población de aproximadamente 9.000 habitantes. Muchos trabajan en la central eléctrica o en la instalación de almacenamiento.
Imagen AP

Finlandia está a punto de poner en marcha el primer depósito permanente de residuos nucleares del mundo, un proyecto pionero que busca dar solución definitiva a uno de los mayores retos de la energía nuclear: el almacenamiento seguro del combustible gastado.

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La instalación, llamada Onkalo —que significa "cueva" en finlandés—, comenzó a construirse en 2004 en la isla de Olkiluoto, en la costa oeste del país, y podría iniciar operaciones en los próximos meses una vez que reciba la licencia oficial. El proyecto, financiado por empresas energéticas locales, ha requerido una inversión cercana a los 1,000 millones de euros.

El depósito se encuentra a más de 400 metros de profundidad en un lecho rocoso de 1,900 millones de años, elegido por su alta estabilidad geológica y bajo riesgo sísmico. Su ubicación, además, está próxima a tres de los cinco reactores nucleares de Finlandia, lo que facilita el almacenamiento del combustible gastado.

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El sistema contempla encapsular los residuos en contenedores de cobre sellados, que luego serán enterrados en túneles subterráneos y rodeados por capas de arcilla bentonita, diseñada para absorber humedad y actuar como barrera protectora.

Onkalo tendrá capacidad para almacenar hasta 6,500 toneladas de combustible nuclear gastado y se espera que opere hasta la década del año 2120, cuando será sellado de forma definitiva. El objetivo es que los residuos permanezcan aislados el tiempo suficiente para que su radiactividad disminuya a niveles no dañinos, un proceso que podría tardar cientos de miles de años.

Este proyecto se enmarca en la política finlandesa de gestionar sus propios residuos nucleares dentro del país, establecida por una ley de 1994. Incluso, autoridades no descartan aceptar en el futuro cantidades limitadas de desechos de otras naciones, siempre bajo regulación internacional.

Un problema global sin solución definitiva y los riesgos a largo plazo

A nivel mundial, desde la década de 1950 se han generado cerca de 400,000 toneladas de combustible nuclear gastado. De ese total, aproximadamente dos tercios permanecen en almacenamiento temporal, mientras que el resto ha sido reciclado mediante procesos complejos.

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Actualmente, estos residuos se resguardan en piscinas o instalaciones en superficie, lo que implica riesgos de seguridad, como posibles sabotajes. Hasta ahora, no existe en operación ningún otro depósito subterráneo permanente para residuos nucleares comerciales; proyectos similares en países como Suecia o Francia aún están en desarrollo o enfrentan retrasos.

Aunque el almacenamiento geológico profundo es considerado la opción "menos mala", expertos advierten que persisten incertidumbres. Entre ellas, la posible corrosión de los contenedores de cobre con el paso del tiempo y la dificultad de prever con exactitud el comportamiento del material radiactivo durante miles de años.

Además, el combustible nuclear sigue siendo altamente peligroso durante décadas, lo que complica su transporte y tratamiento. Con el tiempo, algunos de sus componentes, como el plutonio, podrían volverse más accesibles, lo que plantea riesgos de proliferación nuclear si llegaran a ser reutilizados con fines bélicos.

Los impactos de estas decisiones recaerán principalmente en generaciones futuras, lo que ha dado origen a disciplinas como la semiótica nuclear, enfocada en diseñar advertencias comprensibles para humanos dentro de miles o incluso cientos de miles de años.

Como parte de estos esfuerzos, expertos han propuesto sistemas de comunicación duraderos, como placas de cerámica enterradas en las zonas cercanas, que contengan información crítica sobre el peligro de estos sitios.

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En este contexto, el proyecto de Onkalo representa un avance significativo, pero también refleja la complejidad de gestionar residuos que permanecerán activos mucho más tiempo que cualquier civilización conocida.

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Con información de AP

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