La historia de guerra de un oficial que sobrevivió tras ser derribado y rescatado en Irán

El coronel de la Fuerza Aérea necesitó ayuda cuando se estrelló en una zona montañosa del desierto iraní, separado de su compañero de tripulación, el piloto del F-15E, tras ser derribado por Irán en abril. La noche de este domingo, mediante una serie de entrevistas con funcionarios de gobierno, la cadena de noticias CBS ha presentado la historia con detalles inéditos.

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En lo que mandos militares consideran una de las operaciones de búsqueda y rescate en combate más complejas de la historia reciente de Estados Unidos, un oficial de sistemas de armas de la Fuerza Aérea sobrevivió dos días tras las líneas enemigas en territorio iraní tras ser derribado en su avión de combate F-15E.

El piloto estadounidense ubicado por los equipos de rastreo.
El piloto estadounidense ubicado por los equipos de rastreo.

El incidente ocurrió durante una misión nocturna sobre una zona montañosa al sur de Isfahán, región cercana a instalaciones de almacenamiento nuclear y a centros industriales de producción de misiles y drones iraníes. El caza biplaza de la tripulación —con el indicativo de misión Dude 44— fue impactado por un misil antiaéreo portátil iraní.

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Según relató el oficial sobreviviente, identificado únicamente por su indicativo táctico «Bravo» debido a preocupaciones de seguridad, el impacto provocó fallas catastróficas en la nave. Bravo y su piloto, identificado como «Alpha», procedieron a eyectarse. Sin embargo, el paracaídas de Bravo resultó dañado por la explosión del misil, cayendo a tierra a velocidades estimadas de entre 110 y 160 km/h.

«En un momento dado, cuando levanté la vista y no vi el paracaídas, fue lo más aterrador que he visto en mi vida», afirmó Bravo en sus primeras declaraciones públicas tras el suceso. A pesar del fuerte impacto contra el suelo, que le causó fracturas en la espalda, un brazo y un hombro, el oficial logró alejarse del sitio del desplome e iniciar un ascenso hacia una cresta montañosa de más de 2.000 metros de altura para evitar ser capturado por tropas iraníes.

Por su parte, el piloto «Alpha» sobrevivió al aterrizaje en una zona a unos 8 kilómetros de distancia y fue rescatado por fuerzas estadounidenses tras seis horas de combate e intensos tiroteos. No obstante, las fuerzas de rescate no lograron ubicar a Bravo en esa primera incursión diurna y debieron retirarse temporalmente.

Durante las 50 horas posteriores, las fuerzas de la Guardia Revolucionaria de Irán desplegaron patrullajes a escasos cientos de metros del escondite de Bravo. En Washington, el Pentágono y la CIA coordinaron una amplia operación que incluyó maniobras de engaño, tecnología de rastreo confidencial y ataques con bombarderos y drones para contener el avance de las tropas iraníes.

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El despliegue final sobre el desierto iraní involucró a más de 90 efectivos en tierra —los primeros soldados de EE. UU. en dicho territorio en 46 años— apoyados por cientos de militares en el aire. Tras aterrizar en una pista improvisada y trasladarse en helicópteros ligeros hasta la cresta donde se hallaba el aviador, los equipos de extracción lograron ponerlo a salvo. Durante la evacuación, las fuerzas militares estadounidenses debieron destruir dos de sus propias aeronaves varadas en la arena para evitar que su tecnología cayera en manos enemigas.

Bravo, quien calificó su supervivencia sin lesiones fatales como un «milagro moderno» atribuido a su fe y al entrenamiento militar, ya se encuentra recuperado y en contacto con sus familiares. «Es una historia de trabajo en equipo, fe y liderazgo para cumplir la promesa de no dejar a nadie atrás», concluyó el oficial.