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Andreas Lubitz, el copiloto del avión siniestrado de Germanwings. (Imagen tomada de Twitter).

El desconcertante perfil de Andreas Lubitz que ha quedado al descubierto

El desconcertante perfil de Andreas Lubitz que ha quedado al descubierto

Era reconocido como una de las 150 víctimas del desastre. Dos días después era ya el principal sospechoso.

Andreas Lubitz, el copiloto del avión siniestrado de Germanwings. (Image...
Andreas Lubitz, el copiloto del avión siniestrado de Germanwings. (Imagen tomada de Twitter).

El perfil que ha surgido de Andreas Lubitz, copiloto del avión siniestrado de Germanwings, se vuelve cada vez más desconcertante.

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En las horas posteriores a que el vuelo 9525 impactara contra los Alpes franceses hace dos semanas, Lubitz era reconocido como una de las 150 víctimas del inexplicable desastre. Dos días después era el principal sospechoso de un acto incomprensible.

Ahora, fiscales franceses y alemanes tienen pocas dudas de que el hombre de 27 años estrelló de manera intencional el Airbus A320 contra la ladera de la montaña, matando a todos a bordo, y existe evidencia cada vez más fuerte de que sus acciones no fueron el resultado de una decisión de segundos, sino de varios días de planeación.

Las revelaciones han generado preguntas sobre quien sabía qué, cuándo, y si pudo haber sido detenido. Setenta y dos de los pasajeros del vuelo "que iba de Barcelona a Dusseldorf" eran ciudadanos alemanes.

Los investigadores han armado un rompecabezas de Lubitz analizando su voz y registros de vuelo encontrados en el lugar del accidente, indagando en sus residencias en Düsseldorf y Montabaur, y entrevistando a familiares, amigos, colegas y médicos.

Hasta ahora, esto es lo que han encontrado

" Registros médicos demuestran que antes de que obtuviera su licencia de piloto, Lubitz sufrió de depresión, y los médicos registraron "tendencias suicidas". Esto lo obligó a ausentarse varios meses de su entrenamiento como piloto. Lufthansa ha dicho que Lubitz informó a la escuela de vuelo de la aerolínea a su regreso en 2009 que experimentó un episodio de "depresión severa". Pero Germanwings, filial de Lufthansa a la que se unió Lubitz en 2013, dijo que no sabía nada de eso. Ambas aerolíneas señalan que Lubitz aprobó todas las pruebas médicas y los médicos señalaron que estaba apto para volar el día del desastre.

" En los meses previos al choque, Lubitz buscó ayuda de varios médicos, entre ellos especialistas en el hospital de la Universidad de Düsseldorf. El hospital rechazó confirmar los reportes de que Lubitz experimentaba problemas de visión, pero confirmaron que había asistido para realizarse pruebas. Los fiscales de Dusseldorf subrayan que no hay evidencias de que tuviera algún padecimiento físico.

" En la semana previa al desastre, Lubitz investigó en internet métodos para suicidarse, así como los elementos de seguridad en la puerta de la cabina. Las reglas de seguridad presentadas tras los ataques terroristas del 11 de septiembre permiten que alguien en la cabina niegue el acceso a personas ajenas.

" Poco después del despegue desde Barcelona el 24 de marzo, Lubitz se ofreció a tomar el control del vuelo cuando el piloto fue al baño. Al no poder abrir la puerta al regresar, el piloto suplicó a Lubitz que lo dejará entrar. El copiloto lo ignoró y aceleró el avión en repetidas ocasiones antes de estrellarlo contra las montañas cerca del poblado de Le Vernet.

Como los pilotos son responsables de la vida de más de 10 millones de pasajeros diarios en todo el mundo, la idea de que uno de ellos albergue un oscuro deseo de lastimarse a sí mismo y a los demás ha generado un desconcierto generalizado.

"Una falla técnica, un acto terrorista, un desastre natural o un error humano, ninguna de esas cosas hubiera sido tan alarmante", escribió el semanario alemán Der Spiegel en su edición más reciente.

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Guardaron silencio

La aerolínea alemana Lufthansa no informó a las autoridades del tráfico aéreo de los transtornos psíquicos que padeció Andreas Lubitz, según informa en su edición dominical el diario Die Welt, que se remite a fuentes del departamento del Tráfico Aéreo y en relación a las actas del copiloto, quien en 2009 reanudó su formación en la escuela de Lufthansa, tras aparentemente haber superado un episodio de depresión grave.

"No es cierto que el departamento federal de Tráfico Aéreo (LBA) estuviera informado de la situación médica del caso L.", indicó a ese medio una fuente de ese organismo.

De acuerdo con esa versión, el LBA tuvo por primera vez acceso a las actas médicas del Aeromedical Center de Lufthansa el 27 de marzo, tres días después de que el Airbus A320 de Germanwings se estrellara contra los Alpes.

El rotativo recuerda que Lufthansa estaba obligada a comunicar casos considerados graves, como una depresión, en razón de una normativa de 2013.

Desde 2009, momento en el que reanudó su formación como piloto tras un tratamiento de varios meses contra la depresión, Lubitz pasó seis revisiones, en las que se certificó que era apto para pilotar.

Imágenes: tras los restos del Airbus A320

Bild dice que el tema se oculta

Otro dominical, el del popular diario Bild, informó que la mayoría de pilotos que sufren depresión lo oculta y se remite a un informe del director del departamento médico de la Organización Civil Internacional de la Aviación (ICAO, en inglés), Anthony Evans, datado en noviembre de 2013.

De acuerdo con ese medio, Lubitz no es un caso único entre los pilotos que tratan de ocultar su problema a sus superiores.

Aproximadamente un 60% de los pilotos que sufren algún tipo de depresión deciden seguir volando sin comunicarlo a los estamentos correspondientes, concluía ese estudio, basado en un total de 1,200 casos de profesionales del sector con ese diagnóstico.

Un 15% de ellos decide tratarse en secreto, con medicamentos que consiguen por sus propios medios, y apenas un 25% declara a su empleador que sigue tales terapias.

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El estudio es fruto de una larga observación, con datos recabados entre 1997 y 2001, siempre de acuerdo con ese medio, que recuerda la enorme presión a que están sometidos los pilotos y el hecho de que un diagnóstico de depresión implica su retirada de servicio.

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