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Discovery logró un "aterrizaje perfecto"

Discovery logró un "aterrizaje perfecto"

Lluvias sobre Cabo Cañaveral obligaron a suspender el retorno de Discovery en Florida; ahora aterrizará en la Base Aérea Edwards en California.

La Madre Naturaleza no colaboró con la agencia espacial estadounidense, que desde el lunes intentó en cuatro ocasiones utilizar al Centro Espacial Kennedy, en la costa este de Florida, como el destino final del aparato.

Debido a una serie de aguaceros NASA decidió, la madrugada del martes, usar la Base Aérea Edwards como pista alternativa para el anticipado aterrizaje. Esta es la vez número 40 que un transbordador espacial desciende en el desierto californiano de Mojave.

El Discovery y sus siete astronautas pusieron fin a la primera misión tripulada de NASA desde la catástrofe del Columbia, que se desintegró en febrero de 2003 cuando intentó regresar a la atmósfera terrestre tras una misión de 16 días en el espacio.

La Base Aérea Edwards, donde está situado el Centro de Investigación de Vuelos Dryden, de la NASA, gozaba el martes de excelentes condiciones climatológicas para el aterrizaje del Discovery.

Aunque el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, ha sido elegido como el principal lugar para el lanzamiento y aterrizaje de los transbordadores, la agencia espacial ha mantenido a Edwards como su primera opción.

De los 111 vuelos de transbordadores que han aterrizado desde 1981, 40 de ellos han llegado a Edwards, 61 en la Florida y uno en Nuevo México, en la base de White Sands.

La NASA prefería aterrizar en el Centro Espacial Kennedy a fin de evitar un gasto de un millón de dólares por posibles daños que podría causarle al transbordador en su traslado de regreso a Florida en lo alto de un avión Boeing 747 construido especialmente para esas tareas.

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No obstante, el regreso representaba una carrera contra el tiempo pues el Discovery sólo tenía suministros y oxígeno suficientes para permanecer en órbita hasta el miércoles. Por lo que aterrizar el martes era imperativo.

NASA había despertado a los siete tripulantes del Discovery este martes con el tema "Good day sunshine" de Los Beatles para que fueran preparando el aterrizaje.

Luego de la postergación del aterrizaje el lunes, también a causa del mal tiempo, la NASA habilitó las bases Edwards y White Sands (Nuevo México) como alternativas. En esta última pista el Discovery hubiese podido postrarse a las 10:39 GMT o a las 12:39 GMT, de haber sido necesario.

Lo cierto es que el mal tiempo -que no sería un mayor problema para el aterrizaje de cualquier avión- es un obstáculo para el retorno del transbordador Discovery porque entra en la atmósfera a 16,155 mph (26 mil km/h), y sus posibilidades de maniobra son muy limitadas.

El retorno a la Tierra es una de las fases más peligrosas en las misiones de transbordadores espaciales por la enorme fricción atmosférica -que eleva la temperatura a más de 1,300 grados Celsius (2,372° Fahrenheit) en el vientre de la nave- y porque una vez emprendido no puede suspenderse.

El descenso del Discovery es un momento esperado con gran ansiedad por la NASA.

El enfoque de la actual misión era poner a prueba los cambios que le hicieron a la nave tras la catástrofe del Columbia en febrero de 2003, incluyendo mejoras que debían evitar el desprendimiento de material aislante durante el lanzamiento.

La desintegración del Columbia al reingresar a la atmósfera -que implicó la muerte de sus siete tripulantes- se debió precisamente a daños en su capa aislante, que permite resistir las temperaturas de más de 1,500º Celsius (2732º Fahrenheit) resultantes de la fricción con la atmósfera.

La tripulación del Discovery pasó nueve de los 14 días de su misión reabasteciendo de instrumentos y alimentos el laboratorio de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Dos astronautas, además, realizaron caminatas espaciales para reemplazar un giroscopio que dejó de funcionar en el 2002.

Los miembros de la misión volvieron a suministrar energía a otro giroscopio, que dejó de moverse en marzo.

Mientras estaba en órbita, la tripulación del Discovery recolectó la basura de la estación, realizó inspecciones cuidadosas al transbordador en busca de posibles daños, y probó varias técnicas de reparación desarrolladas después de la tragedia del Columbia en el 2003.

"Definitivamente, hemos cumplido con todos los objetivos de nuestra misión. Ahora solo nos queda el retorno a casa", aseguró la comandante Eileen Collins, desde la nave el domingo.

Durante una caminata espacial sin precedentes, el astronauta Stephen Robinson quitó dos tiras de material aislante que sobresalían de losas en la superficie que protegen el transbordador de excesivas temperaturas.

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Ingenieros en tierra temían que si no se quitaban las tiras, podrían causar un peligroso recalentamiento de la nave durante el reingreso a la atmósfera terrestre, repitiendo el desastroso descenso del Columbia.

"El viaje ha sido magnífico y mañana estaremos de vuelta con muchas lindas historias para contar", afirmó Soichi Noguchi, el astronauta japonés quien comparó el transbordador y la Espación Estacial Internacional con "una vidriera en la que se muestra la forma en que personas de todo el mundo pueden trabajar juntas".

La misión del Discovery ha estado cargada de inconvenientes desde su despegue el pasado 26 de julio. Este retraso a su regreso es el último de una serie de traspiés para los astronautas, que admitieron que durante el proceso de aterrizaje no podrán evitar acordarse de lo que les pasó a sus colegas del Columbia un par de años atrás.

"Nos vamos a acordar del Columbia, pero estaremos muy concentrados en el trabajo", manifestó la comandante Collins.

El Discovery también resultó dañado durante su despegue el pasado 26 de julio, por lo que debió ser reparado en el espacio: la tripulación dedicó buena parte de su tiempo a inspeccionar y reparar los daños en la cobertura aislante, ocurridos por el golpe de material que se desprendió de su tanque externo de combustible.

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Ahora que se constató que los problemas que provocaron la pérdida del Columbia no se arreglaron, la NASA volvió a suspender los vuelos de transbordador, y a su regreso el Discovery se unirá al resto de la flota hasta que se encuentre una solución.

Sin embargo, Collins había asegurado este lunes que confiaba en tener un aterrizaje seguro. "El Discovery se encuentra en un estado absolutamente magnífico, las verificaciones de esta mañana han sido perfectas y estoy confiada en el retorno" a Tierra, afirmó.

El aplazamiento agrega tensión a una de las fases más peligrosas en las misiones de este tipo de naves, que comenzaron a operar en 1981 y cuya historia de decenas de vuelos exitosos está marcada por las tragedias en 1986 del Challenger, y en 2003 del Columbia.

Ha sido una misión de éxito sobresaliente", dijo el subgerente del programa del transbordador, Wayne Hale. "Concretamos todo lo que nos habíamos propuesto".

El aterrizaje del transbordador espacial es un momento muy delicado, pues la fricción con la atmósfera eleva la temperatura en la superficie del transbordador a unos 1,300 grados Celsius (2,372° Fahrenheit).

"Descender desde 17,500 millas por hora (28,163 km/h) hasta parar este planeador de 100 toneladas que sólo puede realizar un intento de aterrizaje en la pista, no es lo que personas normales y sanas normalmente llamarían seguro", comentó Hale.

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Dentro, "se siente a veces como estar en un tren fuera de control", describió Kelly, el piloto que ya voló en el Discovery en 2001.

"A medida que se avecina el aterrizaje, estás haciendo cada vez más operaciones y realmente tienes que prestar atención a las cosas relativamente rápido para bajar a tierra", explicó.

La mayor parte del trabajo de la misión tuvo que ser dedicado a reparaciones e inspecciones a fin de determinar si el transbordador se había dañado en el despegue y asegurarse de que podría regresar a la Tierra en seguridad total, además de la tarea de transferencia de equipos y provisiones en el laboratorio orbital.

El módulo de fabricación italiana Raffaelo, que sirvió para aportar provisiones y piezas de recambio de la Estación Espacial Internacional, fue colocado en la bodega del transbordador con tres toneladas de desechos y equipos que atestaban el laboratorio orbital. La bodega del Discovery será cerrada dos horas antes del aterrizaje.

La próxima misión fue fijada para el 22 de septiembre con el lanzamiento del Atlantis, si la NASA logra hallar hasta entonces una solución para que la capa que protege el depósito externo de combustible no se suelte durante el despegue, como ocurrió en el lanzamiento de la misión actual.

La madrugada del lunes, NASA decidió aplazar hasta el martes el aterrizaje de Discovery debido a las malas condiciones meteorológicas que predominaron sobre en la costa este de Florida.

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La nave debió aterrizar en el Centro Espacial Kennedy para ponerle fin a la primera misión tripulada de NASA en dos años y medio.

Cuando se suspendió el aterrizaje, el lunes, los astronautas habían puesto en funcionamiento el transbordador y aguardaban la orden de la torre de control para activar los cohetes de frenado y enfilar hacia la Tierra cuando controladores de vuelo anunciaron que nubes bajas sobre Cabo Cañaveral obligaban a posponer el aterrizaje.

La torre de control le envió un mensaje a la comandante del Discovery, Eileen Collins, diciéndole: "No nos sentimos cómodos con la estabilidad de la situación en esta ocasión en particular, por lo que postergaremos" el descenso "durante 24 horas".

"Tomaron la decisión correcta, muchachos. Estamos de acuerdo con ustedes, y vamos a tener que disfrutar de otro día en órbita", respondió Collins desde la nave el lunes por la madrugada.

Inicialmente, funcionarios de NASA programaron el aterrizaje para el martes a las 5:07 a.m. locales (09:07 GMT). Pero debido a que persistió el mal tiempo sobre Florida, la agencia espacial decidió utilizar a la Base Aérea Edwards, en California, como pista alternativa de aterrizaje.

El administrador de la NASA Michael Griffin dijo el lunes que la decisión de posponer el regreso del Discovery fue adoptada luego que el jefe de astronautas Kent Rominger sobrevoló Cabo Cañaveral en una aeronave.

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Griffin insisitió que el martes, "aterrizaremos de una u otra forma, en uno u otro lugar. Lo que estamos discutiendo ahora es dónde".

El transbordador, que pesa unas 100 toneladas, tiene suministros para sus siete tripulantes suficientes como para que permanezcan en órbita hasta el miércoles.

El primer intento de aterrizaje estaba planeado para el lunes a las 4:46 a.m. (08:46 GMT). La presencia de nubes bajas sobre Cabo Cañaveral hizo que la NASA aplazase la operación hasta las 6:21 a.m. (10:21 GMT). Posteriormente, se decidió posponer la operación hasta el martes.

La madrugada del lunes, la tripulación del Discovery cerró la compuerta de la bodega para iniciar su reingreso a la atmósfera y retornar a la Tierra, para marcar el fin de la primera misión de un transbordador desde la catástrofe del Columbia en febrero 2003.

Los siete astronautas se pusieron en vano sus trajes presurizados de color naranja y ocuparon luego sus lugares en la cabina como medidas previas al ansiado aterrizaje.

La comandante Collins y el piloto James Kelly estaban listos para encender los motores que sacaría al transbordador de su órbita a unas 136 millas (220 kilómetros) de la Tierra para lanzarlo a 16,155 mph (26 mil km/h) hacia una entrada a temperaturas incendiarias en la atmósfera terrestre.

Para el descenso, el astronauta Stephen Robinson estaba en funciones de ingeniero de vuelo y Andrew Thomas era el ayudante en la cabina.

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Los astronautas Wendy Lawrence, Charles Camarda y Soichi Noguchi estaban ubicados en el compartimiento intermedio de la nave, también sujetos a los asientos para el descenso, cuando se tomó la decisión del aplazamiento, el lunes.

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