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Asesinatos

Una mujer que planeó el asesinato de su esposo estuvo a punto de quedar absuelta por el crimen

El asesinato de Adam Joel Anhang fue titular en todos los medios de Puerto Rico: la noche de la muerte iba en compañía de su esposa. Él era un acaudalado empresario y en la zona donde lo asesinaron en El Viejo San Juan no se recuerda una muerte como esa.
Por: Guillermo González del CampoyYinett Polanco,
29 Abr 2019 – 4:36 PM EDT

Adam Joel Anhang salía de una cena en compañía de su esposa la noche que lo mataron. Un desconocido se abalanzó sobre él golpeándolo con un adoquín y asestándole múltiples puñaladas. Luego se dio a la fuga. “Run, baby, run” fue lo último que alcanzó a decirle a la mujer que amaba. Desde su ventana una vecina del lugar lo vio todo y, más tarde, le contó a la policía cómo lucía el atacante: alto, corpulento.

El crimen, ocurrido el 22 de septiembre de 2005, fue titular en todos los medios de Puerto Rico: él era un acaudalado empresario y en la zona donde lo asesinaron en El Viejo San Juan no se recuerda una muerte como esa. La policía dijo que parecía tratarse de un robo que salió mal y se apresuró en buscar un culpable. Jonathan Román, que trabajaba cerca del lugar del crimen, parecía encajar con la descripción del asesino. Pero en el juicio las pruebas no cuadraban. Aún así, a Jonathan lo condenaron a 105 años de prisión. Su hermano, Ángel Marcano, decidió que demostraría la inocencia de Jonathan a toda costa.


Adam había invitado a su esposa Áurea Vázquez a cenar para discutir los detalles de su divorcio. Estaba profundamente enamorado de ella, pero pocos meses después de la boda comenzó a descubrir en su comportamiento inquietantes detalles. Contrató a un detective privado y el informe de este fue tan perturbador que no quiso escucharlo hasta el final.

El empresario canadiense tomó la decisión de divorciarse pero, según la ley de Puerto Rico, por el poco tiempo que llevaban casados a Áurea solo le correspondía una modesta pensión alimenticia. Si él moría, ella se quedaba con parte de su fortuna. La antigua modelo se había informado de ello y tomó la decisión que creyó que más le beneficiaba.


La preocupación de Adam era tanta que contrató un guardaespaldas porque temía por su vida. Sin embargo, a la cita de esa noche prefirió acudir solo. No quería que la presencia del guardaespaldas afectara la propuesta económica que tenía para hacerle a Áurea: iba a regalarle el bar que ella regentaba y una generosa suma de dinero. Pensaba que eso bastaría. En la cena Áurea pareció escuchar la propuesta de Adam con agrado. Sin embargo, sus planes eran otros.


Tres años después del asesinato y cuando ya su hermano llevaba 8 meses tras las rejas, Ángel Marcano se topó con Tony `'El barbero´. Tony le contó que un cliente suyo, Alex Pabón, le había pedido que le entregara unas cartas a Áurea. `El barbero´ nunca consiguió hablar con Áurea, en su lugar la hermana de esta, Marcia, le dio evasivas cada vez que intentó buscarla. Intrigado Tony leyó las cartas y quedó atónito por su contenido.

“Quiero los 200 mil dólares que les estoy pidiendo”, “Vamos a tener unos problemas feos”, eran solo algunas de las frases que se podían leer en la correspondencia. Alex Pabón le estaba reclamando a Áurea Vázquez el pago por un trabajo que le habían encargado: el asesinato de su esposo Adam Joel Anhang. Ángel convenció a Tony de que debía llevar las cartas a la policía: eran la prueba definitiva de que su hermano, Jonathan Román, era inocente.


La policía arrestó entonces a Alex Pabón y liberó a Jonathan. Áurea escapó y se mudó a Europa en 2006, viajó a Alemania, Francia e Italia. Allí rehízo su vida, se volvió a casar, con un taxista y tuvo dos niñas. Sin embargo, algo en su comportamiento hizo sospechar a su nuevo esposo quien decidió separarse y, luego de ganar un caso judicial, llevarse con él a sus dos hijas. Las autoridades federales conocían todos sus movimientos, pero como Italia no tiene tratado de extradición con Puerto Rico, no podían hacer nada.

A través de un operativo cuidadosamente planeado las autoridades federales estadounidenses lograron que Áurea viajara a España por una supuesta oferta de trabajo. En el aeropuerto de Barajas, en Madrid, logran apresarla. En la cárcel conoció a un presunto mafioso italiano, con quien tuvo otra niña.

En 2015 por fin Áurea fue extraditada a Puerto Rico. El 3 de octubre de 2018 un jurado la encontró culpable del cargo de conspiración para asesinar. El 15 de marzo de este año fue condenada a cadena perpetua. La misma sentencia aplicó para su hermana Marcia y su cuñado José Ferrer, también involucrados en el macabro plan. Alex Pabón, el ejecutor del crimen, aún espera su sentencia.

Las asesinas en serie más despiadadas de la historia (fotos)

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