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Medicina y Farmacia

Vivió 99 años con la mayoría de sus órganos en otros sitios del cuerpo y nunca lo supo

En un congreso anual de anatomía presentaron el caso de Rose Marie Bentley, una mujer de Oregon que presentaba una condición genética con la cual su hígado, estómago y otros órganos estaban dispuestos en otros sitios del tórax y abdomen. Su caso se descubrió en una clase de anatomía de estudiantes de Medicina de Portland.
9 Abr 2019 – 4:51 AM EDT

Cuando Warren Nielsen y cuatro de sus compañeros de clase abrieron el tórax del cadáver que les asignaron para la práctica de anatomía su reacción fue primero de confusión y después de asombro.

"A su corazón le faltaba una vena grande que normalmente está en el lado derecho", dijo Nielsen, estudiante de Medicina de 26 años en la Universidad de Ciencias y Salud de Oregon, en Portland.

Desconcertado ante lo que tenían ante sus ojos, él y su equipo llamaron a los profesores y les preguntaron: "¿Dónde está la vena cava inferior? ¿Nos lo estamos perdiendo?”.

Todos pusieron “los ojos en blanco”, cuenta Nielsen, citado en CNN. "¡Oh, Dios mío, esto está totalmente al revés!".

Efectivamente, el cadáver de esta mujer de 99 años que debían estudiar era muy especial. Debido a una condición llamada situs inversus con levocardia, su hígado, estómago y otros órganos abdominales estaban transpuestos de derecha a izquierda, aunque su corazón permaneció en el lado izquierdo de su pecho.

El equipo médico presentó los hallazgos de este muy peculiar caso el fin de semana en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Anatomistas en Orlando, Florida, del 6 al 9 de abril de este año. Aquella reveladora práctica académica fue primavera del año pasado.

"Sabía que algo estaba pasando, pero nos llevó un tiempo descubrir cómo estaba constituida", dijo Cam Walker, instructor de anatomía, en una declaración citada por el sitio ILF Science.

"Creo que las probabilidades de encontrar a otra persona como ella pueden ser tan remotas como una en 50 millones", dijo el profesor asistente Cameron Walker, que enseña la clase Fundamentos de Anatomía Clínica en la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón. "No creo que ninguno de nosotros lo olvide, de verdad".

Órganos frente al espejo

Y ella, se supo más adelante, era Rose Marie Bentley, una mujer que vivió la mayor parte de su vida en un pueblo rural de Oregon donde junto a su esposo eran dueños y operaban una tienda de alimentos local. En su pequeño pueblo, cantaba en el coro, enseñaba en la escuela dominical y le encantaba la jardinería.

Por fuera, su vida parecía normal, pero Bentley tenía un secreto extraordinario que ella y su familia desconocían desde hacía casi un siglo. Murió por causa natural.

La condición de situs inversus con levocardia es extremadamente rara, ocurre sólo una vez en aproximadamente 22,000 nacimientos vivos, o menos del 0.0045% de la población.

La afección genética recoloca los órganos del tórax y el abdomen como si estuviesen frente a un espejo. Por ejemplo, la aurícula izquierda del corazón y el pulmón izquierdo se colocan en el lado derecho del cuerpo. En la cavidad abdominal, el hígado se coloca principalmente en el lado izquierdo, en lugar del derecho que es lo común. Y el estómago está en el lado derecho del cuerpo en lugar del izquierdo.

Las mutaciones asociadas a esta condición ocurren temprano, explicó Walker, posiblemente entre los 30 y 45 días de embarazo. Nadie sabe por qué.

El doctor Walker estima que sólo uno de cada 50 millones de personas que nacen con esta afección específica vivirá hasta llegar a ser adulto, ya que puede dar lugar a problemas que ponen en peligro la vida, como defectos cardíacos congénitos.

Sin embargo, es posible que algunas personas como Bentley no tengan problemas de salud asociados si la simetría de los órganos es normal y la afección se aísla.

La literatura médica sólo informa de otros dos sobrevivientes conocidos de levocardia y situs inversusaislados que han vivido hasta los 70 años.

El aporte a la ciencia

Bentley, que quiso donar su cuerpo a la ciencia, también tuvo una anormalidad llamada hernia hiatal, que es cuando la parte superior del estómago sobresale a través del diafragma.

A pesar de todas estas anormalidades, la familia de Bentley dice que la mujer no tenía ninguna otra afección crónica con la excepción de la artritis. Le extirparon tres órganos, incluido el apéndice, y el cirujano que la operó nunca notó que tuviera una ubicación anormal.

Los descendientes de Bentley también ignoraban la condición especial de su madre. Louise Allee, hija de la mujer, dijo a CNN que su madre “pensaría que esto es genial" y que le habría encantado recibir toda la atención que ahora recibe su cuerpo único. “Probablemente tendría una gran sonrisa en su cara, sabiendo que era diferente, pero lo logró".

Y sin duda, Warren Nielsen, aquel curioso estudiante de la clase anatomía que tuvo frente a sí el cuerpo de esta mujer, sí lo agradece. En un artículo publicado por la universidad, comentó: "Pudimos no sólo aprender anatomía normal sino también toda la variación anatómica que puede ocurrir. Llegué a apreciar cómo fue capaz de vivir tanto tiempo. Me hizo preguntarme quién era. La experiencia me ha dado ganas de cuidar a los pacientes y de poder aplicar lo que he aprendido de ella".

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