Nunca se nos habría ocurrido pensar que estaban inmaculadas, pero tampoco imaginábamos que las bandejas de seguridad fueran
las culpables número uno de propagar bacterias en los aeropuertos. Esto es lo que revela un nuevo
estudio de la Universidad de Notthingham, en Reino Unido, y el Instituto Finlandés para la Salud.
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Los expertos de estas universidades analizaron los gérmenes en varias superficies del aeropuerto de Helsinki-Vantaa, en Finlandia, durante el invierno de 2016. Encontraron
muestras de virus en el 10% de todas las superficies que analizaron.
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Las bandejas no son el único lugar repleto de gérmenes en el aeropuerto. Otros lugares favoritos son los
mostradores de control de pasaportes, o los
terminales de pago de las tiendas.
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Las
escaleras mecánicas y los parques de juego de los niños (que nunca se han caracterizado por su limpieza, en cualquier caso) también están bien surtidos de gérmenes, entre ellos
rinovirus (el del resfriado común) y algunos de
influenza.
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“El estudio pone de relevancia la necesidad de que se mejore la conciencia pública de cómo se extienden las infecciones virales”, dijo Jonathan Van Tram, profesor de la Universidad de Medicina de Notthingham en un
comunicado.
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“La gente puede ayudar a minimizar el contagio lavándose las manos y tosiendo en un pañuelo en todo momento, pero especialmente en lugares públicos”, señaló.
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No es que el interior de los aviones esté más limpio. Un estudio de
Travelmath de 2015 mostró que
la mesa (sí, el lugar donde comemos) es el lugar más sucio del avión.
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Para entrar en contacto con gérmenes no hace falta irse a ningún sitio. Las
monedas y
billetes que manejamos a diario han pasado por miles de manos diferentes antes de llegar a nosotros. Un estudio encontró miles de bacterias
en un solo billete.
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No solo el dinero en metálico es un foco de bacterias, también lo son los
cajeros automáticos. Dispensan billetes día y noche, muchos están a la intemperie y al alcance de cualquier persona que toca el teclado o la pantalla para introducir la clave y la operación que desea realizar.
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El estropajo que usas para lavar los platos
es el objeto más sucio de tu casa: contiene más gérmenes que la taza del inodoro. Un
estudio llevado a cabo por la Universidad de Furtwangen, en Alemania, reveló que un centímetro cúbico de estropajo de cocina
pueden contener tantas bacterias como las heces. Los trapos no están mucho más limpios. Lo aconsejable es reemplazarlos a menudo.
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El
control remoto del televisor, el aire acondicionado u otro electrodoméstico es otro clásico almacén de gérmenes. Lo utilizan todos los miembros de la familia (o personas que convivan en la misma casa), sin mirar si uno tiene las manos limpias. De vez en cuando, se lleva un lingüetazo de la mascota. ¿Alguien se acuerda de limpiarlo?
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Y aquí otro clásico que raramente identificamos con un objeto sucio:
el celular. Lo llevamos a todas partes, lo apoyamos en todo tipo de superficies y lo limpiamos con poca frecuencia. Por otra parte, el calor que emite es ideal para que sobrevivan los gérmenes. Así que no es extraño que la cantidad de gérmenes sea espectacular: multiplica por 10
las bacterias que se encuentran en los asientos de los inodoros.