Asesinatos

Voluntarios se unen a la búsqueda del asesino en serie de Phoenix

En Maryvale, un barrio de fuerte presencia hispana, apenas oscurece, los residentes entran a sus casas y tratan de salir lo menos posible por miedo a toparse con el hombre al que se atribuyen siete muertes desde marzo.
19 Ago 2016 – 3:46 AM EDT

Cuando cae la noche sobre Maryvale, un barrio de Phoenix con gran población de hispanos, las calles se vacían y el miedo emerge tras las puertas de las casas. Desde marzo un presunto asesino en serie ha acumulado siete víctimas, tres de ellas latinas.

Lo sabe bien Mónica Baquera, una voluntaria del grupo Peralta Lions Block Watch, que se ha unido al patrullaje de calles con el que se quiere dar cacería al asesino

"Antes se sentaban enfrente de sus casas, salían al parque, a caminar y ahora ya no lo hacen ante los ataques que se han presentado", afirma Baquera, citada por la agencia Efe.

La voluntaria, que en el pasado fue víctima de robo en esta comunidad, está convencida de que no todo lo puede hacer la policía y que es importante que la comunidad hispana se involucre y esté atenta a lo que pasa en su vecindario.

Al igual que ella, Marcos Santana, miembro del grupo Ángeles Guardianes de la división de Phoenix, da testimonio del miedo que se ha apoderado de muchos en el barrio.

"Hay temor entre la gente, se puede ver en centros comerciales. Tiendas que antes estaban llenas los viernes y ahora se ven vacías", asevera Santana.

Según la Policía de Phoenix, siete personas han muerto por disparos y dos más resultaron heridas en ataques que comenzaron el 17 de marzo, cinco en Maryvale y dos en el centro de Phoenix.

Las víctimas fueron atacadas después del anochecer cuando estaban en su vehículo o fuera de sus casas.

La policía sólo sabe del responsable, un hombre de unos 20 años, que utiliza varios vehículos para cometer sus crímenes, entre ellos un sedan BMW negro.

Por información que lleve al paradero del sospechoso, del cual se tiene un retrato hablado, se ofrece una recompensa de 50,000 dólares.

Los voluntarios se han vuelto un "enlace" entre la comunidad de Maryvale y las autoridades, pidiéndoles a los residentes reportar cualquier actividad sospechosa en sus vecindarios.

El inconveniente en Maryvale es que cuenta con un alto porcentaje de población hispana, y algunos residentes podrían preferir no colaborar con las autoridades por temor a que se indague su estatus migratorio, piensa Santana. En este caso, el miedo viene por partida doble.


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