Estafa y Fraude

Decenas de campesinos mexicanos llegaron a California engañados pagando miles de dólares por visas de trabajo

Una investigación federal ha puesto tras las rejas a un grupo de defraudadores que estafó a por lo menos 75 empleados agrícolas cobrándoles hasta 3,000 dólares a cambio de una visa laboral por la que no tendrían que haber pagado. Al llegar a California les exigieron ilegalmente pagar por vivienda, comida y transporte.

LOS ÁNGELES, California.– Como resultado de la colaboración de un informante del gobierno y el trabajo encubierto de un agente, las autoridades arrestaron este jueves a tres hombres que presuntamente se dedicaron a reclutar agricultores en México para traerlos a los campos de California, cobrándoles miles de dólares por el trámite de sus visas de trabajo y gastos de estancia, aunque ellos no deberían haber pagado un centavo.

La Fiscalía federal indicó que 75 trabajadores agrícolas fueron defraudados por este grupo, aunque los investigadores encontraron que desde 2012 presentaron más de 350 peticiones al programa de visas H-2A, el cual permite a los empleadores contratar campesinos extranjeros durante un corto plazo.

Los detenidos son Jorge Vásquez, dueño de la empresa reclutadora de campesinos H-2A Placement Services, con sede en Rancho Cucamonga; Melquiades Jacinto Lara, propietario de J & D Harvesting, que contrató agricultores en el condado de Ventura; y Ricardo Mendoza Oseguera, administrador de una tienda en Santa Paula que se encargaba de cambiar los cheques a estos trabajadores.

Como parte del plan, Vásquez viajó a México para reclutar trabajadores agrícolas, a quienes se les cobró hasta 3,000 dólares para obtener sus visas H-2A. Además, les hizo falsas promesas sobre la vigencia de sus permisos y no les dijo que se les cobraría por alojamiento, comida y transporte, según la acusación.

Pero en abril de 2014, Vásquez cobró semanalmente a por lo menos 24 campesinos 80 dólares por alimentación, unos $35 por vivienda y $7 más por transporte, de acuerdo con la Fiscalía.

No está claro cuántas personas que obtuvieron estos documentos en realidad trabajaron en los campos.

Un agente encubierto del Departamento del Trabajo (DOL) que se hizo pasar por un indocumentado que se dedicaba a la construcción en Las Vegas le ofreció a Vásquez pagarle por la visa, aunque le dijo que no tenía la intención de laborar en la agricultura. Este le aseguró que “no era un problema” si le entregaba entre 3,500 y 4,000 dólares.

En esa conversación telefónica, que ocurrió en abril de 2014, Vásquez le dijo al agente encubierto “que no tramitara un pasaporte de México en Las Vegas porque era importante que no hubiera registro de que estuvo en Estados Unidos antes de solicitar la visa H-2A”, menciona la acusación.

Un mes después, el espía le pagó 1,750 dólares a Vásquez como un abono por el permiso de trabajo. Luego le entregó $500 más.


De México a la explotación

Al someter la documentación al gobierno federal, los acusados indicaron que los solicitantes cosecharían fresas, limones, naranjas y aguacates en California. Además, los detenidos aseguraron que no les estaban cobrando por obtener el documento ni por su estancia en EEUU, como lo requiere la ley. El sueldo indicado en las formas era de 10.74 dólares por hora y que trabajarían 40 horas a la semana.

Si bien los fiscales federales mencionan que el grupo solo reclutaba mexicanos, algunas peticiones de visas indicaron que también había solicitantes que eran originarios de Guatemala y El Salvador.

Vásquez, señala la Fiscalía, escogía a sus víctimas directamente en algún lugar en México y luego los esperaba en la ciudad fronteriza de Tijuana donde “los preparaba para sus entrevistas con el Departamento de Estado”.

“Después de que los trabajadores recibían las visas H-2A, el acusado Vásquez facilitaba su viaje de Tijuana a los alrededores de Ventura, California”, agrega la acusación.

El 20 de febrero de 2015, las autoridades descubrieron que Vásquez tenía en su poder los pasaportes y números de seguro social de beneficiarios de la visa H-2A, así como recibos de pago y registros relacionados con el cobro indebido por comida, transporte y vivienda.

Estos campesinos recibían su sueldo en efectivo en la tienda de conveniencia y de música Discoteca Mi Pueblito en Santa Paula, cuyo dueño, Ricardo Mendoza Oseguera, también fue arrestado este jueves.


Jacinto, otro acusado y propietario de una reclutadora de trabajadores agrícolas, les pagaba con cheques que solo eran reembolsables en la Discoteca Mi Pueblito a cambio de una cuota no especificada. También desde ese negocio enviaban remesas a sus familias en el extranjero.

Los investigadores le siguieron la pista a Vásquez desde 2014 a través de la colaboración de un informante del gobierno, quien reportaba sus actividades ilegales y que le presentó como “un amigo” al agente encubierto del Departamento del Trabajo. Al primero le pidió 1,500 dólares para extender su visa de trabajo y poder trabajar como albañil en Nevada.

El 20 de mayo de 2014, Vásquez reunió a un grupo de campesinos para decirles que las regulaciones del programa de visas H-2A exigían que salieran de EEUU durante tres meses mientras les renovaban sus permisos. Luego les ofreció trabajar para su cómplice Jacinto para quedarse en el país durante ese plazo.

Vázquez y Jacinto son acusados de conspiración, fraude postal, fraude de visa y fraude en la contratación laboral extranjera. Mientras que Jacinto y Mendoza son señalados por un cargo de operar sin licencia un negocio de transferencia de dinero.

Por el cargo de fraude postal ellos podrían recibir una condena de hasta 20 años en una prisión federal; por fraude de visa serían sentenciados a 10 años en prisión; y cada una de las acusaciones de conspiración, fraude en la contratación de mano de obra extranjera y operación de un negocio de transferencia de dinero sin licencia conlleva condenas de hasta 5 años de cárcel.