Por dejar jugar solo a su hijo en el vecindario madre es condenada a 6 meses de cárcel

Una madre de cinco hijos salió con el menor a hacer su actividad favorita, pero al volver a casa lo dejó salir para continuar, lo que la llevó a recibir una sentencia y ser incluida en el registro estatal de abuso y negligencia infantil.

Dejó a su hijo caminar solo y terminó sentenciada a prisión.
Dejó a su hijo caminar solo y terminó sentenciada a prisión.
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WILLIAMSBURG, Virginia.— Una actividad cotidiana para una madre de cinco hijos y su pequeño de cinco años terminó con una condena para la mujer y su inclusión en el registro estatal de abuso y negligencia infantil de Virginia.

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Todo comenzó el pasado mes de junio, cuando Karyann Parkinson —embarazada de su quinto hijo— salió a dar un paseo con Sam, su hijo menor en ese momento. Luego lo dejó salir a caminar solo en el fraccionamiento en el que habitan, lo que desencadenó la acusación y posterior condena.

El juez dictó sentencia a finales de agosto, seis meses de prisión (que fue suspendida) condicionándola a que el niño cumpla las condiciones establecidas por los Servicios de Protección Infantil (CPS) y no tenga nuevos problemas, según un reportaje del medio Reason.

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Se le acusó de contribuir a la delincuencia de un menor después de permitir que el niño caminara solo unos 800 metros por la urbanización privada donde vive la familia.

El caso también provocó que CPS declarara fundada una acusación de negligencia contra Parkinson y la incluyera durante siete años en el registro estatal de abuso y negligencia infantil.

El paseo que desencadenó la investigación

Mientras Parkinson estudiaba para el examen de abogacía –motivo por el que la familia se mudó de Utah a Virginia— y estaba embarazada de ocho meses de su quinto hijo, salió en bicicleta con Sam. Durante el paseo, el niño se detuvo a recoger plumas de ganso, una de sus actividades favoritas, cerca del estanque de la comunidad.

Al regresar a casa, Sam pidió volver solo para recoger más plumas. Parkinson aceptó y comenzó a preparar el almuerzo mientras el niño emprendía el camino.

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Según Parkinson, el recorrido era de unos 800 metros y transcurría principalmente por una acera separada de la calle por unos tres metros de césped. El niño debía cruzar dos calles por pasos peatonales. Ella dijo que lo había visto realizar ese trayecto sin problemas cientos de veces y que esa misma mañana lo había hecho seis veces.

Un transeúnte vio al niño y avisó al personal de seguridad de la comunidad. Un guardia acompañó a Sam de regreso a su casa y reprendió a Parkinson.

Poco después llegaron tres patrullas policiales, tres agentes, un vehículo de seguridad y dos trabajadores de CPS.

Intervención de la policía y CPS

Parkinson cuestionó al guardia y le preguntó dónde establecían las reglas de la asociación de propietarios que un niño no podía caminar solo. El guardia respondió que hacerlo era ilegal y llamó a la policía.

Cuando llegó el primer agente, Parkinson se negó a hablar con él. El policía solicitó refuerzos y contactó a CPS.

Parkinson reconoció posteriormente que su actitud durante el encuentro fue demasiado confrontativa. Sin embargo, sostuvo que el asunto central era determinar si un niño de 5 años podía recorrer con seguridad una corta distancia dentro de una comunidad privada.

Según su relato, los trabajadores de CPS le dijeron que un niño de esa edad nunca debía quedarse sin supervisión.

CPS abrió una investigación por abuso y negligencia y posteriormente determinó que Parkinson había cometido una falta de supervisión de nivel 2. La decisión la incorporó al registro estatal de abuso y negligencia infantil. La familia apeló.

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Antes de estudiar Derecho en William & Mary, Parkinson se graduó en 2012 de la Universidad Brigham Young con una licenciatura en ciencias de la familia. También trabajó como educadora familiar y pasó tres años como especialista en comportamiento en un centro residencial, donde ella y su esposo, un terapeuta matrimonial y familiar, supervisaron el cuidado de 35 niñas.

Temor por su futuro profesional

Aunque Parkinson no fue enviada a prisión, la condena podría tener consecuencias más amplias. La madre teme que su inclusión en el registro estatal le impida ser voluntaria en las escuelas de sus hijos y afecte sus posibilidades de obtener una licencia para ejercer como abogada.

El caso también plantea un debate sobre hasta qué punto los padres pueden permitir que sus hijos tengan independencia en situaciones cotidianas sin exponerse a acusaciones de negligencia.

Por ahora, la condena permanece vigente y la familia continúa apelando la determinación de CPS.

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